Folkehøjskole: la educación popular y el camino danés hacia una modernización sin violencia (I)

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ENSAYO
José Álvarez Cornett
(@chegoyo en Twitter)
CARACAS (Chegoyo.com)
03/Enero/2015

Originalmente publicado
en infoCIUDADANO.com el
29/Marzo/2013
Collage

La  vida y el aprendizaje van juntos
de forma tal que la vida [en el sentido de lo genuino y
lo auténtico de la vida, la identidad y la autoestima]
va de primero y luego sigue el aprendizaje.
N.F.S. Grundtvig (1783-1872)

Introducción

“La fuerza de toda democracia depende de las virtudes de sus ciudadanos.” Suscribo la afirmación anterior del educador mexicano Gilberto Guevara Niebla. Pienso que si queremos tener un país libre y verdaderamente democrático debemos elevar el nivel intelectual de la población, y este debe ser el principal objetivo y reto nacional.

Esta inquietud me ha llevado a formularme la siguiente pregunta:

¿Qué podemos hacer los venezolanos, fuera de las estructuras educativas convencionales existentes, públicas o privadas, y por iniciativa privada, usando formas, mecanismos, o metodologías relativamente rápidas de implementar y ejecutar (digamos en dos o tres lustros), para poder contar con una porción importante (una masa crítica inicial) del electorado popular educado?

Aquí “elector educado” quiere decir una persona que ha asimilado los valores de la democracia-proceso (esto implica que tiene una buena autoestima), sabe distinguir el bien común, está alfabetizada para el siglo XXI (en el epílogo se dan los detalles sobre lo que esto significa), tiene una visión del porvenir a largo plazo y cree en la educación continua. Es también un elector sensible a la naturaleza que ha desarrollado una sensibilidad, ética y estética de lo natural.

Este artículo es parte de una serie de trabajos sobre algunas experiencias en educación social (actividades educativas realizadas fuera del sistema escolar) durante el siglo XIX, y las primeras décadas del siglo XX, llevadas a cabo en varios países en donde la democracia ha funcionado mucho mejor que en Venezuela, las cuales elevaron el nivel educativo de la población adulta en relativamente poco tiempo y vincularon a los participantes en redes, por lo que el capital social de los países en donde  estas experiencias fueron realizadas también aumentó.

Las experiencias angloamericanas

The-Lyceum-and-Public-Culture-in-the-Nineteenth-Century-United-States-9780870137457Revisando la historia de los países anglosajones, encontré varias experiencias de educación social del siglo XIX las cuales di a conocer en el ensayo: Lyceum y Chautauqua — Cultura democrática ciudadana y las charlas públicas populares precursoras de las conferencias TED. En ese ensayo presenté la experiencia inglesa de los Mechanical Arts Institutes y los movimientos estadounidenses para la educación de adultos llamados los movimientos del Lyceum y Chautauqua.

Estas iniciativas alcanzaron a un gran número de personas que deseaban auto-educarse, y mejorarse a sí mismas, aumentaron la conectividad social, y fueron importantes en la creación de una cultura de la charla pública y del debate público. Interesante, aunque de menor alcance, fue la idea del Club Junto, una asociación para el mejoramiento muto, propuesta en 1727 por Benjamin Franklin.

Transferir instituciones de una cultura a otra es una empresa peligrosa y difícil. Sin embargo, estas experiencias angloamericanas sin duda alguna son valiosas y estoy seguro que hay en ellas aspectos que podrían ser “tropicalizados” para ser luego aplicados a un entorno venezolano. No es posible, sin embargo, aplicarlas en su totalidad ya que estas experiencias angloamericanas son de épocas y realidades diferentes a las nuestras. La característica principal que es diferente comparada con nuestra realidad es que para esa época la población general estaba en su mayoría alfabetizada y deseosa de aprender más (entre el 80-90% de la población estaba alfabetizada siendo capaces de leer la Biblia, y discutirla, y tenían suficientes conocimientos de aritmética como para poder calcular los impuestos). Esto es, para la época había en la gente una sed de conocimiento y una necesidad personal de auto-superación.

Estos movimientos fueron exitosos porque la necesidad y los deseos de aprender de la población adulta estaban presentes. Como lo dice, John C. Scott, en su trabajo, The Chautauqua vision of liberal education (2005), había mucho autodidacta solitario, la gente estaba motivada para aprender y mejorarse a sí misma. Y, como es sabido, resulta mucho fácil promocionar una nueva idea cuando la idea calza con una necesidad inmediata de la gente.

Popular self-improvement thus grew during the nineteenth century. Hunger for knowledge derived from social, political and economic forces. The young republic required an educated citizenry. Westward and commercial expansion, the Industrial Revolution and new scientific discoveries also sparked demand for information.Undoubtedly, the US belief in individualism—initiatives, action and interests—along with volunteerism, boosterism and Jacksonian democracy stirred the popularization of knowledge. The nineteenth century bore witness to solitary autodidacts, as well as informal organizations devoted to mutual improvement, such as literary societies, mechanics’ institutes, lyceums and Chautauqua. As a market phenomenon, the popularizers of knowledge encouraged local clienteles already eager to improve themselves.––John C. Scott

Lamentablemente este no es nuestro caso. En nuestro medio existen grandes deseos por mejorar las condiciones de vida y superar la pobreza material, pero no existe un fuerte deseo general por la auto-superación personal intelectual. Dejo al aire una pregunta: ¿qué mecanismos existen para motivar a que una población quiera aumentar su nivel de conocimiento y obtener una educación adecuada para el siglo XXI de forma autodidacta, o parcialmente autodidacta?

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Los campesinos daneses del siglo XIX
conformaban una clase social pobre,
analfabeta y sin cohesión. La institución Folkehøjskole
(la escuela secundaria popular danesa) los transformó.
Reflexionando sobre el impacto de la Folkehøjskole
en la sociedad del siglo XIX, una egresada
escribió lo siguiente:
Los entusiastas egresados del højskole…. transformaron todo el distrito.
La batalla por la libertad y el auto-control del folkelig
[lo sencillo y popular] trajo nuevas
formas de encuentro social: las reuniones políticas, clubs de tiro al
blanco, clubes de caza. … Se construyeron lecherías y cooperativas.
Fue la fuerza de la gente la que surgió entre nosotros.
Un conducto social en el cual las viejas barreras sociales
se desmoronaron y nuevas formas de camaradería juntaron a la gente.
Pero, por sobre todo esto, se levantaron líneas que apuntaban
más allá del sentido de clase y de lo social hacia
el folkeligheden y la personalidad. (1)

Una experiencia danesa

Existe, sin embargo, una experiencia danesa del siglo XIX, que aún está activa en el siglo XXI, y que podría aportar ideas diferentes y complementarias a las experiencias anglosajonas ya mencionadas. Esta experiencia se asemeja un poco más a nuestra situación, en el sentido de que la población inicialmente intervenida con la experiencia en Dinamarca, los campesinos daneses del siglo XIX, no estaba inicialmente ganada para aprender y auto-mejorarse. Me estoy refiriendo a la idea de la escuela secundaria popular danesa o Folkehøjskole (página web), un experimento exitoso en la educación libre, una escuela para el ciudadano común.

grundtvigA principios de 1830, un hombre multidimensional, Nikolai F. S. Grundtvig (1783-1872), teólogo, pastor luterano, filósofo, poeta, historiador, y recopilador de las sagas nórdicas, inspirado en su religión luterana, en las ideas sobre la educación de Condorcet y en una experiencia transformadora luego de una visita extendida a las universidades de Inglaterra (en donde vio que los profesores de la universidad vivían dentro de la misma, y hacían todas las comidas junto con los estudiantes quienes también estaban alojados en la universidad; es el concepto británico del residential college que no existió en Hispanoamérica y tampoco existía en Dinamarca), comenzó una campaña incansable para convencer a los daneses de que se necesitaba un nuevo tipo de escuelas llamadas Folkehøjskole, y que podríamos traducir al español por escuelas secundarias populares danesas (aunque, aclaro, estas escuelas no tienen nada que ver con nuestro concepto del liceo o de la escuela secundaria).

Las Folkehøjskole originalmente funcionaban de noviembre a marzo, ya que los otros meses los campesinos trabajaban en el campo y, luego también abrieron en el verano, de mayo a julio, para las mujeres campesinas. La historia de Grundtvig y el sistema Folkehøjskole es fascinante, ejerció y ejerce una profunda influencia en la vida danesa.

El video de abajo, en danés/inglés, es de las actividades en la escuela Nordfyns Folkehøjskole, una escuela secundaria popular, ubicada en la pequeña villa danesa Harritslev cerca del pueblo de Bogense, cuya enseñanza está basada en las raíces de la tradición Grundtvigiana, pero que además utiliza la filosofía de Ken Wilber llamada Teoría Integral. La escuela está dedicada a explorar el entendimiento entre culturas, la democracia, y sobre nuestro futuro común en el planeta Tierra.

Antes de pasar a describir el origen de este movimiento y explicar el contexto histórico en el cual se desarrolló, vamos a revisar las funciones que cumple la escuela popular danesa en el siglo XXI.

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Folkehøjskole siglo XXI

El movimiento Folkehøjskole (información en español), que se inició a fines de los años 1830 (The History and Philosophy of the Nordic Folk School Movement), se ha adaptado a las realidades y necesidades del siglo XXI (The Danish Folk High School adapts to a New World). Una buena referencia en línea sobre las escuelas es el documento: The Danish Folkehøjskole, cuya portada se muestra más abajo. Desde Dinamarca, el movimiento se extendió hacia todos los países escandinavos (una referencia en línea que cuenta la rica historia de esta idea cruzando fronteras es And the Sun Rises with the Farmer (1989) de Erica Simon, quien fue una profesora francesa de la cultura escandinava. La traducción al inglés es de Kathryn Parke, 1998). Además, existe un referencia en línea en donde se citan porciones extensas del libro de Steven M. Borish, The Land of the Living: The Danish Folk High Schools and Denmark’s Non-Violent Path to Modernization. 

Con algunas variantes, inspirados en las ideas de N. F. S. Grundtvig, también se crearon varias escuelas en Alemania (Heimvolkhochschule), Holanda (Volk Hoge School), Estados Unidos (Folk High School), la India (Vidyapeeths), España (bajo el nombre de Universidad Popular) y otros países. En su momento histórico, cuando el movimiento se inició en Dinamarca en el siglo XIX, tuvo un impacto profundo en la formación de la identidad nacional de los daneses.

Las escuelas populares danesas son escuelas para la gente común, para todo ciudadano joven, adulto o de la tercera edad. Folkehøjskole es educación para la vida. Instaura en el estudiante un sentido de la misión personal de vida, al tiempo que le enseña que tienen dentro de sí mismo las capacidades para aprender cualquier habilidad necesaria para lograr sus objetivos y metas de vida.

En Dinamarca, el Folkehøjskole también enseña una forma de patriotismo (folkelighed, para una explicación más detallada de este concepto intraducible pulsar aquí) que no devalúa a otras culturas o grupos étnicos, que resalta lo danés, mediante cantos, historias, himnos, y poesías, pero que enseña a no buscar chivos espiatorios en otras naciones o grupos étnicos, se enseña el respeto a la diversidad de pensamiento de las personas y a la sabiduría de otras culturas y a buscar cosas que aprender de la otredad de lo diferente.

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Ilustración tomada de un documento del website http://danishfolkhighschools.com/ titulado, The Danish Folkehøjskole.

Por muchos años las Folkehøjskole funcionaron sin apoyo del estado, tan solo en 1892 fue que se aprobó la primera ley de apoyo del estado a las escuelas populares. De servir solo a la clase de campesina, ahora han pasado a servir a la sociedad en general (una sociedad que hoy en día es mayoritariamente urbana). La idea de la Folkehøjskole ha probado ser flexible y se adaptado a los nuevos tiempos, cumpliendo ahora nuevas funciones sociales. Una transformación que ha ocurrido con muchas dificultades, las cuales aquí, por razones de espacio, no podemos contar.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial había en Dinamarca 60 escuelas secundarias populares. Para el período 1975-1976, la cifra era de 81 escuelas, con una participación de diez mil estudiantes en los cursos largos (la estadía típica promedio es de cuatro meses) y veintiún mil en cursos cortos. Para 1984-1985, el número de escuelas era de 105 (11.000 estudiantes en cursos largos, y 42.000 en cursos cortos). Casi la totalidad de todos los cursos (cortos y largos) en la Folkehøjskole son residenciales (se come, duerme, estudia, y descansa en la escuela).

Si bien las escuelas secundarias populares danesas son económicamente apoyadas por el estado, la creación y operación de una Folkehøjskole es una iniciativa privada, por lo que todas todas las Folkehøjskole compiten entre sí en el mercado, y muchas de ellas no sobreviven a la competencia. El estado casi no influye para nada en el funcionamiento de la escuela ni en el curriculum, solo existen algunos principios generales que las escuelas deben cumplir. Para el 2013, según la página web Danish Folk High Schoolshay actualmente en operación 70 Folkehøjskole y “cada año cerca del 2% de la población adulta danesa [112.000 personas] asiste a una Folkehøjskole. Muchos se inscriben solo para cursos residenciales de pocas semanas, pero el 21% de los asistentes, toman programas de estudios que duran varios meses.”

Los estudiantes en una Folkehøjskole no son examinados, por lo que no reciben notas, ni certificados de mérito o diplomas, tan solo un recibo por la asistencia a la escuela (esto es parte del concepto de Grundtvig de escuelas para la vida). El hecho es que cada estudiante que participa en una escuela secundaria popular debe luchar por el éxito o el fracaso desde un punto de vista estrictamente personal. Según el antropólogo Steven Borish, además de cumplir la función de enseñar algún tema o disciplina en particular (cerámica, religión, filosofía, ambientalismo, etc), la Folkehøjskole funciona en la sociedad como un moratorio sicosocial.

¿Qué quiere decir esto de moratorio sicosocial?  En una sociedad compleja, los efectos de las vicisitudes personales y traumas (divorcio, muerte de un hijo o cónyuge, abuso de drogas, falta de dirección en la vida etc.) por las puede pasar cualquier persona adulta, se suman los cambios por la inestabilidad económica y las nuevas dinámicas sociales, las cuales en su conjunto pueden tener un impacto desbastador en la persona adulta.

Una estadía residencial en una escuela popular danesa (en danés se dice, folkehøjskoleophold) ofrece la posibilidad de tener un compás de espera, de tiempo para reflexionar sobre la vida, para coger aliento, recuperarse y definir nuevos rumbos en un ambiente seguro y que no es competitivo, en donde la persona adulta se encuentra inmerso en un ambiente en donde hay jóvenes estudiando con adultos (por ejemplo, un joven de 15 años, un abuelo de 70, un madre recién divorciada etc.) y tiene la posibilidad de encontrar nuevas ideas, personas, y lugares (las Folkehøjskole están distribuidas por toda Dinamarca, e incluso existe una escuela viajera Travelling Folk High Schools (Den Rejsende Højskole) para hacer viajes internacional en grupo donde se usa al mundo como salón de clase y la gente común como los maestros)

La idea de moratorio sicosocial me parece fascinante, toda sociedad debería tener un sistema que cumpla con esta función. Quien escribe nunca ha estado en una Folkehøjskole. Sin embargo, sin haber pensado en este concepto de moratorio sicosocial, luego de una estadía de tres semanas en el Esalen Institute en Big Sur, California, llegue a pensar que esta institución, con su programa work-study, constituía un lugar de refugio en tiempos de crisis para la persona adulta, o como lo dice Stephen Borish, de un lugar para ejercer una moratoria sicosocial.

Por ley, las escuelas populares secundarias danesas no se pueden especializarse en una sola área (esto está de acuerdo con las ideas originales de Grundtvig), la mitad del tiempo de enseñanza debe ser en temas generales de forma que no es posible estudiar un sólo tema (por ejemplo, sólo música, o sólo pintura), hay escuelas que se especializan en un área en particular arte, música etc. pero por la restricción anterior deben enseñar otros temas.

Existen una gran diversidad de Folkehøjskole, hay escuelas religiosas (escuelas cristianas, luteranas o espirituales), y escuelas seglares: escuelas generales Grundtvigianas (son las escuelas tradicionales donde hay muchas disciplinas y el estudiante puede concentrarse en un solo tema o estudiar muchos y siguen los principios de NFS Grundtvig, entre la más famosa está Askov), Deportivas, de Estilos de Vida (dietas, desarrollo personal y educación en temas generales), Tercera Edad, para jóvenes entre 16 y 19 años. Incluso, en los años 1970s y 1980s, existió una Escuela Roja Maoísta Popular.

En el catálogo de cursos ofrecidos hay de todo, desde yoga y meditación, cerámica, perspectivas globales (cursos enseñados en inglés), cultura internacionalarte, cine, teatro, fotografía, diseño, cocina, gerencia de eventos y proyectos, idiomas, periodismo, literatura, ecología, agricultura biodinámica, feminismo, deportes, fundamentalismo cristiano, o el estudio de la ética, moralidad y la democracia. Estas escuelas son también un lugar para afirmar la identidad nacional, y explorar problemas globales y locales. Es también una oportunidad para tener una interacción cercana e intensa con gente diferente y explorar ideas en una atmósfera informal en una comunidad humana calurosa, afectuosa y nutritiva. Algunas escuelas también puede ser un foro para las ideas políticas radicales.

En el siglo XIX los estudiantes de la Folkehøjskole eran campesinos iletrados pero con mucha experiencia de trabajo en el campo. Los estudiantes del siglo XXI en su mayoría son jovenes que han terminado la educación secundaria pero con muy poca experiencia laboral, esto ha llevado a las escuelas a insertar un componente de experiencia práctica en el curriculum de las escuelas.

En los Estados Unidos existen tres escuelas inspiradas en la vida y obra de Grundtvig: John C. Campbell Folk School fundada en 1925 en Carolina del Norte (solicitud de inscripción 2013), Driftless Folk School en Wisconsin, y Highlander Folk School (hoy se llama el Highlander Research and Education Center) fundado en 1932 en Grundy County, Tennessee como un centro educational sureño para entrenar líderes rurales e industriales y para enseñar los valores culturales de la gente de las montañas (los Apalaches). El centro entrenó en derechos civiles a activistas como Rosa Parks y por eso fue cerrado en 1961, y cuando reabrió las puertas en otra localidad, lo hizo con el nombre Highlander Research and Education Center.

Highlander serves as a catalyst for grassroots organizing and movement building in Appalachia and the South. We work with people fighting for justice, equality and sustainability, supporting their efforts to take collective action to shape their own destiny. Through popular education, participatory research, and cultural work, we help create spaces — at Highlander and in local communities — where people gain knowledge, hope and courage, expanding their ideas of what is possible. We develop leadership and help create and support strong, democratic organizations that work for justice, equality and sustainability in their own communities and that join with others to build broad movements for social, economic and restorative environmental change.

Si bien este ensayo no es el sitio para desarrollar el tema, está demás decir que pienso que muchas de las ideas de Grundtvig, representadas en el movimiento de Folkehøjskole, son válidas para la Venezuela del siglo XXI, donde la autoestima está baja como la de los campesinos daneses del siglo XIX, la democracia casi no existe, la vida civil está secuestrada, y la ética y la educación en general están muy deterioradas.

Las ideas de Grundtvig pueden ser adaptadas a nuestras necesidades y a las nuevas tecnologías del siglo XXI.

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Este ensayo continua en Folkehøjskole: la educación popular y el camino danés hacia una modernización sin violencia (Parte II) en donde presenta la filosofía detrás del movimiento Folkehøjskole al tiempo que se explica como la clase campesina danesa pasó de ser una clase iletrada y marginal a tener un nivel cultural elevado que le permitió debatir ideas y políticas en el Folketing (el parlamento danés) y crear un movimiento cooperativista agrícola. En el epílogo se hace una reflexión sobre Venezuela.

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(1) Tomado de Steven M. Borish, The Land of the Living: The Danish Folk High Schools and Denmark’s Non-Violent Path to Modernization (Nevada City, Calif.: Blue Dolphin, 1991), pp. 203, para mayores detalles leer aquí.

SOBRE EL AUTOR:
José G. Álvarez Cornett (@Chegoyo en Twitter)
Miembro de COENER, del grupo “Physics and Mathematics for Biomedical Consortium“,y de la American Physical Society (APS). Representante de los Egresados ante el Consejo de Escuela de Física, Facultad de Ciencias, UCV.

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One Response to "Folkehøjskole: la educación popular y el camino danés hacia una modernización sin violencia (I)"

  1. milangela mendoza says:

    espectacular articulo así también dice mi profesor de danes que la democracia depende de las virtudes de sus ciudadanos, no con estas mismas palabras pero el significado es el mismo, en Venezuela se debe comenzar por cambiar la cultura de las personas como dice esta introducción donde habla de educación yo creo que hay mas que eso que cambiar. https://preply.com/es/skype/profesores–danes

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