Folkehøjskole: la educación popular y el camino danés hacia una modernización sin violencia (II)

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ENSAYO
José Álvarez Cornett
(@chegoyo en Twitter)
CARACAS (Chegoyo.com)
03/Enero/2015

Originalmente publicado
en infoCIUDADANO.com el
29/Marzo/2013

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Life experiences change us, they bring
opportunities for fresh understanding. We are not
shaped by events, but our interaction with life
experience brings us to points of discovery, though we
may not recognise them at the time.
John William Dyce [traducción]

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Este ensayo comienza aquí: Folkehøjskole: la educación popular y el camino danés hacia una modernización sin violencia (Parte I).

En esta segunda parte se presenta la filosofía detrás del movimiento Folkehøjskole, se explica la situación de la clase campesina danesa antes de la existencia del movimiento Folkehøjskole el cual ayudó a que los campesinos pasaran de ser una clase iletrada y marginal a tener un nivel cultural elevado que les permitió debatir ideas y políticas en el Folketing (el parlamento danés) y crear un movimiento cooperativista agrícola.

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Dinamarca 

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Es difícil explicar los detalles sobre un movimiento como el de las escuelas danesas Folkehøjskole sin conocer primero un poco de la historia y geografía de Dinamarca.

Dinamarca es hoy día un país escandinavo pequeño con una población de 5,6 millones de habitantes y una extensión territorial de 43.098 km2 (aquí no se está tomando en cuenta a Groenlandia que es una región autónoma cuyas relaciones exteriores están manejadas por Dinamarca. Groenlandia es una gran extensión territorial de más de 2 millones de km2 pero la mayor parte está cubierta con una capa de hielo de hasta 3,2 km de espesor, y tiene una población de menos de 60 mil habitantes). La forma de gobierno en Dinamarca es la de una monarquía constitucional y la iglesia oficial es la Iglesia Evangélica Luterana de Dinamarca, la cual es una iglesia controlada por el estado.

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Paisaje típico rural danés. Ilustración tomada de http://disdanishdesignjournalspring2010.blogspot.com/2010/01/12910-required-reading-reflection.html

Dinamarca es un país sin casi recursos naturales no tienen petróleo, ni minas de carbono, ni depósitos minerales, tampoco hay ríos caudalosos de donde extraer energía hidroeléctrica. La única materia prima natural es la creta (chalk), la arcilla, y la caliza (limestone), y mucho viento que usan para generar electricidad (19% de la producción de electricidad, los daneses producen el 50% de todas las turbinas de viento en el mundo).

da-mapDinamarca es un país relativa- mente plano, sin montañas, el punto más alto tiene una altura de 173 metros sobre el nivel del mar. Es un país pequeño que casi podríamos decir que está rodeado por el mar por todas partes, comprende a una península y 406 islas de las cuales solo 72 están habitadas.

Dinamarca está constituída por una gran península Jutland(en español, Jutlandia), y varias islas la más grande es Selandia (Sjælland) en donde se ubica su capital, Copenhague, y la tercera región más grande es la isla de Fyn. Jutland es la parte más extensa (29.775 km2), no tiene puertos naturales, pero si tiene muchos fiordos de origen glacial, y la costa está delimitada por extensas dunas.

De esta nación escandinava han salido varias personalidades mundialmente conocidas como el escritor Hans Christian Andersen, famoso por sus cuentos infantiles, y el filósofo y teólogo danés, y padre del ExistencialismoSøren Kierkegaard. Los amantes de la ciencia no olvidamos que Dinamarca es la cuna de los grandes físicos Hans Christian ØrstedNiels Bohr, y de su hijo Aage Bohr (ambos premios Nobel en Física). Quien escribe, físico de profesión, recuerda con cariño al físico danés Per Bak quien propuso la teoría de la SOC (Self-organized criticality, en español, Criticalidad autorganizada) y autor de How Nature Works.

Los valores principales de la nación danesa que definen el carácter nacional son: 1) actuar democráticamente en la vida y el igualitarismo, 2) balance y moderación (esto incluye la tolerancia, modestia y humildad), 3) el bienestar (welfare) y la responsabilidad social del individuo, y 4) el arte danés de la sociabilidad reflejado en el concepto hygge (otra explicación de un concepto danés intraducible).

De potencia mediana a un país pequeño

Dinamarca no fue siempre un país pequeño. Desde el siglo XIV tardío hasta la mitad del siglo XVII, el reino de Dinamarca-Noruega, controlaba lo que hoy es Noruega, Islandia, tres provincias de Suecia, y las provincias Sur de Schleswig y Holstein (que hoy pertenecen a Alemania). Dinamarca también tuvo colonias en la India (India Danesa) y en el Caribe (las Indias Occidentales Danesas, que hoy son las Islas Vírgenes- Saint Croix, Saint John, y Saint Thomas-, las cuales fueron vendidas a los Estados Unidos en 1916). Islandia, por otra parte, recibió su independencia en mayo 1944.

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En varias guerras con Suecia entre los años 1643 y 1660. Dinamarca perdió las tres provincias suecas. Pero las mayores pérdidas territoriales ocurrieron durante el siglo XIX cuando en las Guerras Napoleónicas (1803-1815) Dinamarca fue derrotada y tuvo que ceder Noruega a Suecia, su capital Copenhagen fue duramente bombardeada por los británicos y perdió su flota naviera. Y, al perder su flota naviera, Dinamarca ya no podía hacer comercio con sus colonias en la India por lo que tuvo que vender la Compañía danesa de las Indias Orientales y las colonias que la compañía manejaba a los británicos. Luego, en 1864, en una desastrosa guerra con Prusia (Alemania), Dinamarca perdió los territorios Holstein, y Sur de Schleswig. La derrota hizo que los daneses, de esa época en adelante, rechazaran las conquistas y/o reconquistas de territorios y el militarismo.

El idioma danés

El danés es una lengua escandinava de origen germánico, descendiente del Nórdico antiguo, que es mutuamente inteligible para los que hablan noruego y sueco. En la época en la cual se desarrollan los hechos históricos que nos interesan, el danés no era un lengua apreciada internamente, era considerada por las élites danesas como una lengua ruda y tosca, propia del hablar de los campesinos, e incapaz de ser usada para explicar los complicados conceptos de la alta cultura.

Para 1801, la población de Dinamarca era cercana al millón de habitantes, y cerca del 90% eran campesinos. El lenguaje de las clases cultas en Dinamarca durante el siglo XVIII y parte de XIX fueron el alemán, el francés, el latín y el griego. Personajes como los que se mencionan abajo, excepto Nikolai Grundtvig quien promovió la enseñanza del danés, no dejaron casi documentos escritos en el idioma danés. Para Nikolai Grundtvig el danés era la lengua del pueblo, la palabra viva, aborrecía la escuela formal, las llamaba “las escuelas de la muerte” que solamente enseñaba en latín, alemán y griego.

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 La modernización pacífica de Dinamarca 

Dinamarca tuvo una época (1751-1797) en donde unos poderosos y sabios ministros consejeros (los Bernstorffs: Barón Johann Hartwig Ernst von Bernstorff -el viejo- y Andreas Peter Bernstorff -el joven) aconsejaron al rey de forma tal que Dinamarca, mediante diversos esfuerzos diplomáticos que le garantizaron la neutralidad en los conflictos, evitó entrar en guerras durante estos años. Durante la segunda mitad del siglo XVIII Dinamarca progresó económicamente y esta bonanza le permitió implementar varias reformas de tierras. Mientras en el siglo XVIII toda Europa guerreaba, los daneses en paz incrementaron el comercio con el Mediterráneo, las Indias Orientales y Occidentales y tomaron medidas ilustradas (impulsada por Bernstorff -el joven) como la de abolir la esclavitud en todas las colonias danesas (1792).

Pero, para principios del siglo XIX, los buenos consejeros habían fallecido, y los que los sustituyeron no pudieron evitar que Dinamarca formara parte de las Guerras Napoleónicas. El impacto político y económico de la derrota en las Guerras Napoleónicas trajo como resultado una serie de reformas que culminaron con el fin de la monarquía absoluta el 21 de marzo de 1848 (refrendada el 5 de junio de 1849).

Sin embargo, a pesar de su participación en estos conflictos bélicos, la historia de modernización de Dinamarca es especial, y lo que la hace especial es que fue realizada sin violencia (sin conflictos violentos internos), mientras en Francia se cortaban cabezas, en Dinamarca a lo sumo se escuchaban gritos, se firmaban peticiones al rey y se lanzaban uno que otro puñetazo. La respuesta de las élites danesas durante épocas de grandes crisis sociales también fue bien especial, cuando la mejor solución, tanto para las élites como para Dinamarca, era compartir parte de poder, eso fue exactamente lo que las élites hicieron, soltar privilegios y repartir el poder que tenían con otras clases sociales.

El recuento que aquí hacemos de esta historia sigue del cerca el texto, The Land of the Living: The Danish folk high schools and Denmark’s non-violent path to modernization de Stephen Borish.

¿Cómo ocurrió la modernización pacífica de Dinamarca?

En el proceso de modernización y democratización de Dinamarca podemos distinguir a varios agentes de transformación. Los agentes primarios de transformación, primarios en tanto que constituyeron un prerequisito histórico, un cambio en las bases de la sociedad que permitió que posteriormente surgieran mecanismos adicionales de democratización, fueron: los Actos de la Reforma de Tierras (1784-1799)–el más importante–, el fin de la monarquía absoluta y el inicio de la democracia constitucional (1848-1849).

Los agentes secundarios fueron en su mayoría varios movimientos de base social (grassroots): el movimiento de las escuelas populares danesas (folkehøjskole), el movimiento de las cooperativas campesinas (andelsbevægelse, que difícilmente hubieran existido sin la existencia previa de losfolkehøjskole), las casa de encuentros en las villas campesinas (forsamlingshuse), las congregaciones religiosas independientes (valgmenigheder) de la Iglesia Estatal Evangélica Luterana de Dinamarca, el movimiento danés cristiano de los avivamientos (revivals), el seguro social de salud, las instituciones crediticias (Kreditkassen) fundadas por el estado a partir de 1786 para ofrecer créditos baratos a los campesinos liberados (antes de las reformas de tierras estaban obligados a vivir de por vida en las propiedades en donde habían nacido) quienes usaron los créditos para comprar su propia tierra  y los centros de entrenamiento agrícola (landbrugshøjskolrer). Debido a estos movimientos sociales se revitalizaron la política, la economía, y toda la sociedad.

Antes de la Reforma de Tierras

La reforma de tierras más importante ocurrió en 1788. Antes de esa fecha, el 75% de la tierra pertenecía a unas 800 haciendas (en danés, gods) controlada por entre 500 a 600 propietarios (en danés, godsejer) o, como diríamos en español, terratenientes (Nota: para 1536 el 40% de la tierra era propiedad de la corona danesa, esto debido a que durante la Reforma, el estado danés le quitó las tierras a la iglesia católica y las tomó para así formando la Iglesia Estatal Evangélica Luterana de Dinamarca, luego por necesidades de la corona gran parte de estas tierras fueron vendidas a la aristocracia feudal). La sociedad danesa del siglo XVIII estaba feudalmente organizada con el godset (la gran hacienda) como la unidad económica y administrativa.

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Para principios del siglo XIX, Dinamarca era todavía un país agrario y feudal gobernado por una monarquía absoluta que regía sobre una gran población campesina: los siervos de los feudos quienes formaban una clase desposeída y marginal, aunque dividida en dos clases: los campesinos pisatarios o gaardmænd (aquellos campesinos quienes rentaban tierras en las propiedades de los grandes señoresgodsejer) y los campesinos sin tierra (husmænd). Se calcula que para 1700 había tres veces más gaardmænd que husmænd. Para el año 1800, el 80% de la población vivía en el campo, y para 1901 el porcentaje  tan solo había bajado al 61%.

Las grandes haciendas estaban divididas en parcelas (gaard). Los campesinos estaban atados por la ley feudal a la hacienda en donde nacieron (no se podían mover de allí) y estaban forzados a trabajar en las parcelas en donde eran asignados. Pero no toda la hacienda estaba asignada a los campesinos. El campesino contribuía a las finanzas de la hacienda de varias formas: por una parte, daba un porcentaje (entre 20 y 25%) de su cosecha a la hacienda (el llamado landgilden) y, por la otra, estaba obligado a donar su tiempo –cientos de días– (hoveri) para trabajar en las tierras de la hacienda que no estaban asignadas y que eran operadas directamente por el hacendado o godsejer. Adicionalmente, el campesino estaba obligado a pagarle al godsejer, una cierta cantidad de dinero (llamada el stedsmaal) por el derecho a trabajar las parcelas.

Sin derechos: de la pobreza a la tumba

El campesino trabajaba las parcelas mediante un contrato “de por vida” (pero a criterio del dueño), el cual no podía ser heredado por su familia. Si el campesino se volvía improductivo por cualquier razón (ej. enfermedad) era expulsado de sus parcelas y de la casa, y pasaba a formar parte de la clase campesina baja (los husmænd que no tenían parcelas para trabajar y debían rentar pedazos de parcelas de los campesinos pisatarios o los gaardmænd). Igualmente, si un campesino fallecía, su esposa debía, mediante casamiento, traer de inmediato a la parcela a otro campesino de la hacienda, de lo contrario ella y su familia eran expulsados de la casa y de las tierras en las que laboraba su esposo.

Las haciendas eran también circuitos de circunscripción militar y el godsejer tenía el poder de decidir quienes iban a la guerra o al servicio militar. Menos de la mitad de los campesinos pisatarios lograban conservar las parcelas durante su vida, la mayoría eran expulsados por vejez, enfermedad (la suya o de los animales de tiro), o poca productividad: los campesinos que habían perdido sus tierras eran llamadosgaardforsidder, y engrosaban la lista de los campesinos sin tierra (husmænd). Los campesinos sin tierra dependían para sobrevivir del trabajo de temporada durante las cosechas, o como sirvientes de los campesinos pisatarios, y/o alquilando un pedazo de la parcela del pisatario para su cultivo.

Los castigos corporales y la tortura, realizados por el capataz de la hacienda (el ridefoged), eran permitidos. Cuando los campesinos trabajaban directamente para la hacienda (hoveri) eran tratados bajo la Ley de los Sirvientes (Tyende Lov), que estuvo vigente hasta 1862, la cual le prohibía a los campesinos resistirse a los castigos corporales.

Otro detalle de la época necesario de tener en cuenta es que los campesinos vivían en villas, y para garantizar algo de equidad en la distribución de la calidad de las tierras,  las parcelas estaban distribuidas en patrones muy complejos e irregulares, de forma que un campesino tenía a veces que caminar varios kilómetros para atender las parcelas que trabajaba, por otra parte las técnicas de producción agrícola eran ineficientes y los arados eran muy pesados.

El campesino danés de principios del siglo XIX, pobre, ignorante, sin iniciativa y con muy baja autoestima, llevaba una vida dura de la pobreza a la tumba. Con escasa cultura y sin habilidades técnicas, los campesinos vivían en su mayoría desmoralizados y resignados a depender de los señores feudales y/o del gobierno, y rara vez podían salir del nivel precario de existencia en el que se encontraban.

Las Reformas de Tierras

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Las reformas de tierras ocurrieron paulatinamente entre 1765 y 1799. Fue un proceso complejo llevado con mucha cautela. En algunos casos hicieron algo muy danés: tomaban la decisión pero luego dejaban pasar hasta dos años de pausa para “tomar el té”, es decir, monitorear los efectos y reacciones de la gente ante la medida, sin realmente aplicarla. Las reformas ocurrieron en una época de prosperidad económica.

En el periodo 1788-1805 la demanda internacional aumentó el precio de los granos en un 50′%, y los de la mantequilla y carne entre 35-40%. Esto quiere decir que si las reformas de tierra modificaban los mecanismos feudales de producción agrícola tanto los campesinos, como los propietarios y la economía danesa saldrían todos beneficiados. Pero la clase poderosa debía soltar muchos privilegios. Hubo protestas y entregas de peticiones al rey. Incluso hubo una petición importante con hasta 30 nombres falsos (cuando el proponente, Tønne Lüttichau, fue descubierto, el rey no le cortó la cabeza sino que le ordenó entregar sus títulos nobiliarios).

Un aspecto curioso es que las primeras reformas tuvieron un carácter privado. Uno de los primeros reformadores privados fue Bernstorff -el viejo. En 1765, en la hacienda de su propiedad, Bernstorff -el viejo, le entregó a 42 campesinos derechos hereditarios de uso sobre las parcelas, las cuales primero reordenó, de forma tal que ahora, en vez de tener muchos segmentos de parcelas separados por largos trechos, el campesino tenía derecho de uso sobre una sola parcela grande y continua y, además, redujo el número de días de trabajo donado (el hoveri) que los campesinos pisatarios debían entregarle al dueño (el godsejer).

De aquí en adelante, las reformas fueron todas iniciadas por gente de la aristocracia, y en determinados momentos contaron con el apoyo decisivo del rey y/o del príncipe de la corona. Promovida por la aristocracia, en 1769, se estableció la Real Sociedad Danesa para la Agricultura que comenzó a estudiar el tema de los trabajos agrícolas. En 1786, se creó por decreto real la Comisión Mayor para la Agricultura (Den Store Landbokommission), la cual fue dirigida por Christian Ditlev Reventlow (1748-1827) quien además de ser un gran terrateniente también era un campeón de los derechos de los campesinos. La comisión estaba compuesta por 16 miembros quienes, excepto por dos miembros, eran en diversos grados solidarios con la causa de las reformas de tierras.

Esta comisión, baja la dirección de Reventlov realizó todas las reformas, tomándose su tiempo para balancear los intereses de los grupos involucrados. Las reformas consistieron en:

  1. Darle derechos de uso a los gaardmænd o los campesinos pisatarios (1787)
  2. Liberar al campesino del requisito de residencia de por vida (stavnsbaandet) en la hacienda en donde nació (1788-1800). Aquí vale pena resaltar, que las transformaciones peligrosas que podían generar mucha resistencia se tomaron gradualmente, en este caso se dio un compas de 12 años para reducir los temores y permitir a los propietarios ajustarse a los cambios. Primero se liberó a los menores de 14 años, un tiempo después a los mayores de 36, luego a los que habían servido como soldados, el resto tuvo que esperar al año 1800 para ser liberado del requisito de residencia (stavnsbaandet).
  3. Formalización y control de numero de días que el campesino debía trabajar para el dueño (1769, 1791, 1799)
  4. Cambio global de los patrones de residencia y de uso de las parcelas (1758, 1776, 1781)

Como se puede ver, las reformas fueron hechas para los campesinos pero nunca impulsadas por ellos mismos, ya que su nivel cultural  y atraso no se lo permitía. Las reformas crearon nuevas posibilidades para la clase de los campesinos pisatarios (los gaardmænd), quienes ahora podían usar las instituciones crediticias (Kreditkassen) para comprar sus parcelas. Pero en nada o poco beneficiaron las reformas a los campesinos sin tierra (los husmænd).

A pesar de las reformas de tierras, las condiciones de la clase campesina no mejoró como los reformadores esperaban. La causa principal fue la participación de Dinamarca en las guerras napoleónicas. Para 1807, el 60% de los campesinos pisatarios ya eran dueños de sus propias parcelas (esta cifra llegaría a ser del 67% para 1850 y del 94% para 1904) y la vida en las villas campesinas estaban desapareciendo (en Jutland el 50% se había mudado de las villas a las casas en sus parcelas, mientras que en Fyn y Silandia la cifra era cercana al 75%). La guerra vino acompañada de una catástrofe financiera que produjo una inflación galopante,  el valor de la moneda declinó a menos del 10% de su valor original antes de la guerra, y el estado casi entró en bancarrota en 1813.

Luego de las reformas de tierras, para 1800 la relación entre las clases campesinas eran 60.000 campesinos sin tierra (husmænd) versus 55,000 (gaardmænd). Si consideramos el período desde 1765 a 1905 veremos que el número de  los campesinos in tierra, se triplicó con respecto a los gaardmænd, pasando de 60 mil a 213 mil campesinos. Es decir ahora la clase campesina era mayoritariamente de los campesinos sin tierra quienes eran explotados mucho más que antes, ya que ahora  las haciendas necesitaban la mano de obra que antes era servida por los campesinos pisatarios.  La legislación que prohibía los castigos y la tortura aplicaba solo para los campesinos pisatarios no para los sin tierra (husmænd). Para 1830, la clase campesina en su mayoría eran husmænd, y continuaba pobre, iletrada, y se rehusaba a aprender a leer, y a escribir. Además,  no eran receptivos a las nuevas ideas, y en particular a las ideas científicas que estaban relacionadas con la agricultura y la vida en el campo en general.

Sin embargo, estas reformas de tierra más la derrota en la Guerra Napoleonica, paulatinamente llevaron a Dinamarca a ser una monarquía constitucional en 1849 y a los campesinos a formar parte de una de las cámaras del parlamento (el Folketing; la otra cámara, llamada el Landsting, era la de los aristócratas).

No hay espacio aquí para explicar esta historia con detalle pero de forma breve comentamos uno de sus aspectos finales: Un buen día, 21 de marzo de 1848, en las calles de Copenhague, una muchedumbre de gente de clase media–profesores, empleados civiles, comerciantes–, entre 12 mil a 50 mil personas, marchó pacíficamente sobre el palacio del rey Cristián VIII para pedir el fin de la monarquía absoluta, gran tensión, ¿qué si nos disparan?, pensaban algunos, de pronto se abrieron las puertas de palacio y salió una delegación de representantes del rey que le dijo a la multitud, “El rey acepta sus peticiones“, y de la multitud salió un solo grito, “Kongen leven!” (¡Larga vida al rey!) y asi sin un tiro, se terminó la monarquía absoluta en Dinamarca (razón por la cual hoy siguen existiendo en esta nación un reinado presidido por la reina Margarita II).

En el transcurso de un siglo, la clase campesina danesa pasó de ser una clase marginal a una clase media bien acomodada. ¿Cómo llegaron los campesinos a tener un nivel cultural tal que les permitió debatir ideas y políticas en el Folketing?

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Antes de pasar al siguiente punto, abiertamente, inquirimos:

¿Tiene algo que aprender Venezuela de un país pequeño como Dinamarca que realizó su modernización sin violencia interna?

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Folkehøjskole: Una idea de Grundtvig 

Nikolai Grundtvig y su concepto de la Folkehøjskole 

grundtvigLa transformación cultural del campesino danés se debió en gran parte a las ideas  y al discurso promovido por un hombre, Nikolai Grundtvig (1782-1873), un teólogo, pastor luterano, filósofo, poeta e historiador, quien comenzó  desde 1832 una campaña incansable para convencer a los daneses de que, si se le iba a dar los campesinos propiedades y el derecho al voto, se necesitaba entonces de un nuevo tipo de escuelas para educarlos y enseñarlos a debatir y argumentar ideas, esto es, había que prepararlos para la actividad parlamentaria.

Como nos cuenta, Max Lawson, en N.F.S. Grundtvig:

<<Cuando en la década de 1830 Dinamarca dio los primeros pasos hacia la democracia mediante la creación de asambleas consultivas en las que estaban representados todos los sectores del reino (incluidos los campesinos), Grundtvig se dedicó a escribir sobre educación con una mayor intensidad, ya que si la “clase baja” iba a tener voz y voto en las asambleas consultivas, había que impartirle la educación adecuada para poder participar eficazmente en los debates.>>

La visión de Grundtvig para elevar el nivel cultural del campesinado consistía, nos dice Lawson, <<en que “la voz del pueblo” pidiera una escuela Folkehøjskole “en la que todo girara en torno al [trébol de cuatro hojas el] Rey, el pueblo, la patria y la lengua materna y los bardos que ensalcen al Rey y la patria con palabras tomadas de la boca del pueblo sirvan a la comunidad para ganarse al mismo tiempo pan y honra”.>>

Esta campaña divulgativa y promocional alcanzó un punto máximo con su propuesta en 1838 para una escuela popular (Folkehøjskole) titulada, ‘Escuela para la Vida y la Academia en Søer’ (Skolen for livet og academiet i soer) basada en una filosofía alrededor de varios principios:

1. Menneske først (El ser humano de primero): Grundtvig, quien se llamaba a sí mismo escaldo, o sea un bardo vikingo, tenía un lema personal: Menneske først og christen saa (En primer lugar, el ser humano; y después el cristiano–First a human being, then a Christian). Es por eso que en su concepto de la escuela popular el énfasis principal está en el desarrollo personal, lograr la autoestima de la persona, y la búsqueda y definición de metas personales.

2. Det levende ord: La palabra viva. Para Grundtvig la palabra es la principal herramienta pedagógica: el diálogo estudiante-profesor-estudiante, y la narración de cuentos e historias.

Los profesores que luego asumen el reto de crear folkehøjskole, además de pedagogosson hábiles bardos y grandes cuentacuentos que cautivaban a los estudiantes con sus narraciones de la mitología danesa, la historia universal y nacional. Usaban la palabra viva. Había que hacer del danés una lengua nacional valorada por todos.

3. Livsoplysning: Conocimiento o ilustración (enlightenment) y educación para la vida.

4. La noción de Vekselvirkning: Stephen Borish explica este concepto así: “un balance entre dos cosas que permanecen diferentes, pero que, manteniendo sus diferencias, deben fertilizarse mutuamente.” A Grundtvig le preocupaba la tendencia de tanto las personas en la sociedad como de las diferentes instituciones de quererse dominar y controlar mutuamente. Entre el estado y las fuerzas armadas, la iglesia y el estado, el estado y las escuelas, cada uno siempre trata de controlar al otro y crear una situación en donde el poder fluye en una sola dirección, lo mismo pensaba Grundtvig se puede observar en el salón de clases en donde el profesor intenta dominar a los estudiantes para llenarlos con su conocimiento o su punto de vista.

El concepto vekselvirkning de Grundtvig va más alla de la tolerancia de la diversidad. Él pensaba que una transformación pacífica en la sociedad puede ocurrir basada en el reconocimiento mutuo de que todos los elementos de la sociedad tienen el derecho a existir. Insistía en que cada institución, cada centro de poder, y de hecho que cada individuo, se reconozca mutuamente y que ambas partes se enseñen y aprendan ente si en un diálogo conducido bajo la premisa del respeto mutuo. Grundtvig pensaba que al dialogar de esta forma se puede crear una sociedad con perspectivas sociales e individuales amplias, lo cual, según él, constituye un campo fértil para que la experiencia de la ilustración (Livsoplysning) se desarrolle.

After a good deal of thought, I would suggest the following translation: “a balance between two things that remain different, but that should fertilize each other in their differentness.” Grundtvig was only too aware of the tendency for both the people within a society and the different social institutions to attempt to dominate and control each other. Between state and army, church and state, state and school, each is always attempting to take over the other and create a situation where the power flows in only one direction. The same can often be observed in the classroom, where the teacher attempts to dominate the students in order to fill them with his or her knowledge and views.

Grundtvig was opposed to domination in a way that stands outside of the European emancipation tradition, with its emphasis on liberal individualism. Influenced in particular by his reading of the French Revolution, he was on guard against the idea that the way to obtain freedom is to dissolve the power structure. What you will get, he says, is most often another form of power that is worse than the one just replaced. He wanted to substitute for violent revolution a peaceful transformation of all elements in society based on a mutual recognition that all had the right to exist. Yet his views on vekselvirkning went further than the mere tolerance of diversity. He was really insisting upon a mutual recognition that each institution, each power center, and indeed each individual could both teach and learn in a dialogue predicated on mutual respect. Furthermore, such dialogue would create in the long run a society with widened social and individual perspectives, constituting the type of fertile soil in which the experience of Enlightenment could best grow.– Stephen Borish

Una referencia en línea, en inglés, sobre los lemas y principios de Grundtvig es la tesis doctoral de John William Dyce, titulada Menneske først og christen saaA contribution from a ‘grundtvigian’ perspective towards the development of a more ‘folk’ adult lay theological education in Scotland.

La idea de Grundtvig

Now I have my eye on something that unfortunately would be completely new among us, namely an institution of Enlightenment, where the People could gradually wake to self-awareness, and where the leaders would learn just as much from the youth as the youth from them, a kind of living Vekselvirkning and mutual instruction, through which a bridge could be laid over the yawning abyss that hierarchy, aristocracy, Latineri and social ambition have built for the people on the one side, and its leaders and teachers, with a handful of so-called educated and enlightened ones on the other side, this yawning abyss, which if it is not bridged, then all of our middle class society and all possibilities for peaceful, historic progressive develnt must soon fall into its precipice.–– N. F. S. Grundtvig, Skrifter i Uvalg (citado en Stephen Borish)

¿Quién fue N. F. S. Grundtvig?

Grundtvig es poco conocido fuera de Dinamarca y Escandinavia, su pensamiento y filosofía (hoy llamada Grundtvigiana) ha pasado a formar parte del inconsciente colectivo danés. Como sus escritos inspiraron al movimiento del Folkehøjskole está considerado por muchos como uno de los padres del movimiento de educación para adultos (desde el año 2000 existe un programa de la Unión Europea para la educación de adultos que lleva su nombre). Grundtvig fue un escritor prolífico, se dice que casi nunca iba a la cama, trabajaba sentado en un sofá, y cuando se cansaba, apagaba la lámpara y dormitaba sentado, y al despertarse comenzaba a trabajar de nuevo. Se estima que si todos sus escritos (libros, cartas, diarios, himnos) fuesen publicados estos llenarían unos 120 volúmenes. La mayor parte de su obra no está publicada (y poco de ella está traducida– al inglés).

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Iglesia Vartov

Como poeta, bardo o escaldo Grundtvig escribió cientos de himnos (himnos o canciones navideñas), el Libro de Salmos Daneses (de la Iglesia Luterana, Den danske Salmebog, más información aquí en inglés) presenta 754 himnos de los cuales 245/271 fueron escritos por Grundtvig (la cifra varía con las diferentes versiones)  y recopiló la tradición oral de las sagas nórdicas y las publicó en Nordens mytologi [Mitologías Nórdicas, 1832]. Como religioso, fue un teólogo polémico (eventos muy largos para relatar aquí), por lo que llegó a ser censurado, y se vio forzado a renunciar como párroco de la Iglesia de Nuestra Salvación en Copenhagen (1822-1826). En 1839, a los 57 años, y con apoyo del rey Cristiano VIII, consiguió el cargo de ministro de la Iglesia Vartov, una pequeña iglesia luterana en Copenhagen, cargo en el que sirvió hasta su muerte 1873.

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Rødding Højskole es la escuela secundaria popular danesa más antigua fue fundada en 1844.

La visión de las Folkehøjskole eran cursos residenciales intensivos para jóvenes campesinos cuyo objetivo era darles a los campesinos una filosofía práctica de vida, ayudarles en su desarrollo personal y levantarles el espíritu (hoy diríamos desarrollar su autoestima) y darles educación: enseñarles la lengua danesa, la historia patria, la constitución, y las vívidas tradiciones orales escandinavas: mitología nórdica (sagas), canciones populares, poesía.

El otro aspecto interesante es que Grundtvig tan solo fue el ideólogo del movimiento Folkehøjskole, la persona que desarrolló la visión, e insistió en ella mediante charlas, discursos, y escritos, pero él personalmente nunca fundó ni dirigió ninguna escuela secundaria popular, y tampoco dio clases en ellas (aunque dictó algunas charlas inaugurales). Sin embargo, sus ideas y su filosofía tuvo (tiene) gran influencia sobre la sociedad danesa y motivó a muchas personas a fundar escuelas bajo el concepto de Folkehøjskole.

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Christen Kold (1816-1870)

El verdadero genio operacional de las Folkehøjskole fue Christen Kold (1816-1870) quien llevó magistralmente las ideas de Grundtvig de una escuela para vida a la práctica (fueron muchos lo que intentaron poner en práctica las ideas de Grundtvig: Johan Wegener, Christian Flor entre otros, pero Kold fue el mejor. Un estudioso de las escuelas populares escribió sobre él en 1860 diciendo: [Kold] es una clase de Sócrates que se sienta en sus silla rodeado por una muchedumbre de niños y niñas de las granjas, quienes han venido de lugares muy distantes para estar en la escuela y durante todo el día él les habla de tal forma que siempre despierta algo en todos ellos.) Describir la forma como se implementaron las escuelas, presentar la programación y curriculum está fuera del alcance de este ensayo.

Para mayores detalles consultar la sección Grundtvig’s Views on Education (pp. 164-178) y Christian Kold: A man of the people (pp 186-198) del libro de Steven M. Borish, The Land of the Living: The Danish Folk High Schools and Denmark’s Non-Violent Path to Modernization.

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Epílogo: Venezuela

En 1963, Augusto Mijares, en “Lo afirmativo venezolano”, dijo que no habíamos sido todavía capaces de alcanzar el conjunto de aspiraciones colectivas de los venezolanos del siglo XIX de regularidad legal, probidad administrativa, libertad y cultura. Cuarenta años más tarde continuamos igual o, más bien, peor.

La autoimagen que tiene el venezolano de sí mismo y su cultura es una imagen negativa. Si queremos tener un país libre y verdaderamente democrático, debemos, no solo elevar el nivel intelectual de la población, además tenemos que crear una nueva metáfora nacional para la Venezuela del siglo XXI, y ambas cosas deben ser unos de los principales retos y objetivos nacionales.

Es preocupante no escuchar de parte de la clase política venezolana un mensaje claro en ese sentido. Esto no se ha hecho, en verdad, porque las élites nacionales y la clase política venezolana realmente no han creído y no creen (salvo notables excepciones) en la gente y sus potencialidades, usan y manipulan a las personas, y no creen en la gente común como un factor de cambio positivo. No le proponen al pueblo grandes retos, más bien ahogan las esperanzas de la gente con promesas que luego incumplen.

Nuestros políticos no han llegado a pensar como John Dewey (Time and Individuality)(1) quien afirmaba que “el fundamento de las ideas y prácticas democráticas es la fe en las potencialidades de los individuos, fe en la capacidad para desarrollos positivos si las condiciones son las adecuadas.” Lo que Venezuela ha debido, y debe, hacer es definir y crear las condiciones adecuadas para que cada persona pueda desarrollar al máximo sus capacidades. El verdadero tesoro nacional, no es el petróleo, es el talento de la gente.

blogosfera¿Qué perfil debe tener un ciudadano del siglo XXI? Bueno, como mínimo debe estar alfabetizado para el siglo XXI. ¿Y qué significa eso?  Ser una persona alfabetizada en el siglo XXI, a mi entender, implica mucho más que saber leer y escribir y tener conocimientos elementales de aritmética.

El concepto original de alfabetización ahora ha quedado extendido al sumarse otras alfabetizaciones: la emocional, la científica, la ética ciudadana (pulsar para ver una guía de contenido, y también consultar el libro, Valores y ética para el siglo XXI), la digital o tecnológica-informática, la emprendedora (ser capaz de transformar cada desafío en oportunidades) y la prospectiva.

Esto es, la persona, además de conocerse a sí misma y tener un conocimiento básico del comportamiento humano, debe aprender a pensar objetivamente, tener un manejo elemental del método científico, estar capacitada para leer gráficos que representan la información estadística de forma visual y, ante la nueva sociedad de la información y las nuevas tecnologías, debe saber como desenvolverse en mundo digital: esto es, saber ser un consumidor crítico y selectivo de información y estar también capacitado para producir contenido. Adicionalmente, en un país con una mentalidad general tan cortoplacista, es necesario crear una ciudadanía con una visión del porvenir a largo plazo, es decir, el ciudadano común debe poder manejar las herramientas básicas de la prospectiva.

El ciudadano del siglo XXI debe ser de mentalidad abierta y tener una visión global del mundo. Además, el ciudadano común debe tener un conocimiento elemental de la complejidad, de los sistemas naturales, y de los principios de la resiliencia y de la sustentabilidad, y debe también desarrollar un gusto por el conocimiento, por aprender cosas nuevas, ya que la educación y el aprendizaje son ahora continuos y solo terminan con la muerte.

La alfabetización emocional es muy importante porque, en una sociedad cada vez más global, compleja e interconectada, este conocimiento le puede permitir al ciudadano relacionarse con otros con mayor comprensión y empatía, y evitar caer en prejuicios. Además es la única forma de que logre su autoestima y asimile los valores de la democracia-proceso. Por otra parte, como dice Charles Hayes, “para ser libres, la gente tiene estar intelectual- mente libre de la influencia de la manipulación y poseer suficientes conocimientos sobre la naturaleza de la indoctrinación para reconocerla”.

Un gran reto para el país, no es llegar a la Luna en menos de 10 años como alguna vez se lo propuso a los estadounidenses el presidente John F. Kennedy (y como sabemos un 20 de julio de 1969 lo lograron), un gran reto para Venezuela es lograr en una década elevar sustancialmente el nivel educacional de toda la población venezolana de manera que el pueblo alcance el nuevo paradigma de alfabetización del siglo XXI.

La escuela pública debe formar ciudadanos con estas características, y preocupa también que esto sea algo que tampoco se está haciendo. Pero la educación formal es un tema aparte. La pregunta que me hago es que se puede hacer con la gente que ya pasó de la edad escolar y que, o bien no asistió a la escuela como debía, o bien si pasó por ella, el sistema educativo le falló al no enseñarle bien y no haberle desarrollado un gusto por el conocimiento  y la educación continua.

A la luz de nuestra experiencia ciudadana de los últimos 15 años es claro que al país le urge desarrollar un electorado educado y culto, y debe hacerlo con prontitud. La cuestión es cómo hacerlo, y en el menor tiempo posible. Y, para ser sincero, la verdad es que yo no tengo claras las respuestas.

Sin embargo, creo que una camino puede encontrarse estudiando las experiencias de los movimentos de educación social (Lyceum, Chautauqua, y Folkehøjskole) y combinando esas experiencias con lo que se ha aprendido en Venezuela con el movimiento de las Sociedades de Amigos del País del siglo XIX, las agrupaciones de artesanos como la Compañía de Artistas de Caracas (1841) y la Sociedad de Mutuo Auxilio (1848), el movimiento venezolano de los Ateneos, los INCE, el movimiento del Sistema de Orquestas, las Escuelas Fe y Alegría, y el movimiento de las peñas, tertulias y círculos de lectura.

Intuyo, sin saber bien como se llega, que en las palabras de estos tres venezolanos y en las experiencias venezolanas anteriores, las angloamericanas y las danesas hay un vía para crear un movimiento educacional que transforme a la sociedad venezolana y le de al país el ímpetu ciudadano necesario para llegar con buen pie al siglo XXII (sin importar nuestra condición actual):

Juan Liscano: “[Me] refugio en la cultura de sangre, de vivencias, de creencias, de fundaciones, de creaciones populares o individuales, con el convencimiento de que en esos cuerpo y alma del país, está la realidad profunda de nuestra transculturación y de nuestro espíritu, está lo mejor que hemos producido, un orden en medio del caos, compuesto por sueños colectivos de indios, negros y peninsulares, por analogías arquetipales insospechadas, proyecciones individuales iluminadoras.”–– Venezuela: cultura y sociedad a fin de siglo, 1993

José Balza: “En su breve introducción a la pintura venezolana de 1966, considera Miguel Arroyo que <<el venezolano es un pueblo eminentemente visual>>. Y continúa: <<Quizás esto explique por qué a todo largo de nuestra historia la pintura ha sido el arte que ha logrado mayor capacidad de conmoción, una continuidad y un proceso ascendente que no han tenido otras artes>>……….En síntesis, como lo concebía Arroyo. somos un pueblo inclinado altamente a la percepción, al goce, a la exploración, y a la expresión imaginaría de lo visual, traducido todo esto en el uso del color, la línea, el espacio, las formas, las materias……,si hay algo dentro de lo cual surja emoción, la sensibilidad y el pensamiento venezolano sobre sí mismo, es en su pintura, cualquiera que sea el lenguaje, la técnica, el instrumento o el influjo internacional–en expresión y medios – que la afecte.”–– Pensar a Venezuela, Bi & Co Editor, 2008. 

J. M Briceño Guerrero: “Esa nuestra idiosincrasia mestiza, que no ha podido manifestarse positivamente en la creación de formas culturales propias, se manifiesta, sin embargo, negativamente de múltiples maneras como oposición, obstáculo y entorpecimiento de las instituciones que nos rigen…….. Ahora preguntamos: si esas oscuras fuerzas creadoras, que constituyen lo más auténtico de nuestro ser y que no han podido manifestarse sino negativamente, tuvieran libre campo de acción, fueran liberadas de la red de estructuras formales que las ocultan y oprimen ¿a dónde conducirían? ¿qué nuevas formas generarían? ¿a qué cultura insospechada darían nacimiento? Es de imaginar que entonces pelearíamos combates íntima y auténticamente nuestros, con total compromiso, en ejercicio de nuestra originaria libertad, con la más genuina autonomía existencial.”–– ¿Qué es filosofía?

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Pulsar para volver a la Parte I de Folkehøjskole: la educación popular y el camino danés hacia una modernización sin violencia.

(1) Cita original en inglés.

The ground of democratic ideas and practices is faith in the potentialities of individuals, faith in the capacity for positive developments if proper conditions are provided. John Dewey (Time and Individuality).

SOBRE EL AUTOR:
José G. Álvarez Cornett (@Chegoyo en Twitter)
Miembro de COENER, del grupo “Physics and Mathematics for Biomedical Consortium“,
y de la American Physical Society (APS). Representante de los Egresados ante el Consejo de Escuela de Física, Facultad de Ciencias, UCV.

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