Un Niágara de palabras– en torno al lenguaje, la ciencia y la política

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ENSAYO
José Álvarez Cornett
(@chegoyo en Twitter)
05/Abril/2016

Una versión de este trabajo
fue publicada en
infoCiudadano.com el 11/enero/2013.
Ahora se publica en Chegoyo.com
con cambios menores.
La versión original se puede acceder aquí.

niagara palabras

Political language…is designed to make lies sound truthful 
and murder respectable,
and,
to give an appearance of solidity to pure wind.*
George Orwell

…………………………………………………………………………

Las palabras son los embriones de las ideas. Según qué
palabras utilicemos así formaremos nuestro pensamiento.
Álex Grijelmo

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NOTA BENE: Hoy (5/4/16), mi amigo Carlos Mora publicó una entrada en su muro en Facebook para recordarnos que “Uno debe cuidar lo que lee y lo que dice. Somos como arañas, tejiendo redes de palabras y al final terminamos atrapados en esas redes”. Yo entonces me recordé de mi ensayo, Todos somos bardos: problema y solución y de que este ensayo, “Un Niágara de palabras”, publicado hace tres años en infoCiudadano, no lo había restaurado a Chegoyo.com luego de que infoCiudadano.com dejó de operar. En Todos somos bardos dije que la manera como nos desempeñamos en el mundo está guiada por el contexto y éste se forma por medio del lenguaje. Vivimos en un océano de contextos – creados con el lenguaje – que ha transformado al mundo (para bien o para mal; construyendo o destruyendo). Allí dije que “El mundo viene a mí como un hecho pero depende de mí decidir que hacer con eso y darle significado”. Porque colectivamente (es decir, entre todos, por medio del lenguaje, creamos los contextos, o sea, que como todos nos la pasamos contando historias para darle sentido al mundo, al final, ¡todos somos bardos! Como bardos, con nuestro discurso–esas cosas que constantemente nos decimos a nosotros mismos, de donde surgen las cosas que luego le decimos a los otros (hijos, pareja, amigos, padres, empleados, etc.) – creamos problemas pero también somos la solución ya que nosotros, como bardo que somos, podemos generar nuevas narrativas, es decir, contarnos nuevos cuentos y transformar al mundo.

¡Y qué buena esta oportunidad para saludar desde aquí al amigo Carlos Elio Mora y dedicarle esta nueva edición de Un Niágara de palabras!

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Un Niágara de palabras

Resido en un país donde la política viene con el aire que respiro. Algo así como el aire cargado con 95% de humedad, bueno así. Político no soy (aunque reconozco que toda acción humana tiene su lado político), lingüista tampoco soy, y, aunque hablo otras lenguas, estoy lejos de ser un experto en lenguajes. Yo solo soy un ciudadano, preocupado por su país y por el mundo en donde vive, y que se siente a diario sometido a un “Niágara” de palabras que con frecuencia ahogan el alma y el espíritu.

En torno al lenguaje

Nos dice Álex Grijelmo que las palabras son los embriones de las ideas:

Según qué palabras utilicemos así formaremos nuestro pensamiento. Por eso los vocablos que se emplean en la política, la publicidad, la literatura, el amor… constituyen un elemento de poder, porque moldean la mente de quien los recibe. Se establecen en ella y condicionan su forma de sentir. Muchos intentan dominar esos mecanismos, conocedores de la seducción que ejercen las palabras, para manipular el pensamiento ajeno.

Hace ya un buen tiempo que, de las estanterías de libros usados de Libroria, compre un librito del gran poeta larense Rafael Cadenas titulado, “En torno al lenguaje” (Ediciones Dirección de Cultura, UCV, 1985), cuya lectura, en estos aciagos primeros días del enero venezolano del 2013, trajo a mi mente segmentos, otrora leídos, de otros textos relacionados con la palabra, el lenguaje, la ciencia y la política.

En particular, tres párrafos leídos en el libro del poeta barquisimetano me impulsaron a escribir esta nota. Hablando de Karl Kraus (y de una buena vez reconozco que no sabía quien era este escritor y periodista austríaco), el poeta Rafael Cadenas dice:

La imprecisión del vocabulario era una de las causas mayores de los males no sólo del lenguaje sino del mundo, pues, insisto, nadie como Kraus ha visto la inseparabilidad entre el universo del discurso y el humano. “Cuando las palabras se desvían de su sentido, decía él, comienza a reinar la impostura. Entonces la neurosis no está lejos. Todos dejan de creer en las palabras que emplean: el gobierno, los periódicos mienten, pero nadie es tonto y de ello resulta una descomposición de todo valor moral.” 

Y más adelante, en el mismo libro, en un ensayo sobre Pedro Salinas (poeta español cuyo nombre tampoco había escuchado antespoesías ), titulado, “Un abogado de buenas causas”, Cadenas cita a este diciendo:

Acaso sienten hoy muchos hombres que se les ha empujado al margen del derrumbadero en que hoy esta el mundo por el uso vicioso de las palabras, por las falacias deliberadas de políticos que envolvían designios viles en palabras nobles. Ojalá sea cierto que las gentes han descubierto ya, ¡y a qué costo!, que con palabras oídas sin discernimiento, comprendidas a medias, vistas solo por un lado, se les atrae a la muerte, como atrae al pájaro, por el diestro manejo del espejuelo, el cazador.

Y luego, el poeta Cadenas añade:

¿No estamos presenciando constantemente todavía los estragos de tantos totalitarismos, de tantas democracias de papel, de tantos sistemas que profanan el lenguaje acomodándolo para embaucar? La estafa verbal es un rasgo de nuestra época. En nichos políticos el lenguaje hasta se autonomía, funciona sin conexión vital con el hablante, como si a éste lo usara un idiolecto estereotipado. 

Repentinamente, los recuerdos de varios eventos televisivos recientes, trasmitidos desde La Habana, se vinieron a mi mente, y en ellos me pareció haber reconocido a este “idiolecto estereotipado” en persona. Y, de allí, nació la imperiosa necesidad de escribir esta nota que ahora me remonta a enero de 1978 a mi primer encuentro consciente con el lenguaje y la política.

Lenguaje y política en inglés

Llegue a Inglaterra en septiembre de 1977. Luego de cuatro meses de cursos de inglés en una academia privada de idiomas en Bournemouth, Inglaterra, me transferí en enero 1978 a una institución pública (Bournemouth and Poole College of Further Education), allí tomé varios cursos cortos, entre ellos, uno sobre literatura inglesa para extranjeros en donde le dedicamos varias clases al tema de la relación entre el lenguaje y la política. Recuerdo que parte del trabajo consistió en leer la obra Rebelión en la granja (Animal farm) de George Orwell y dos ensayos del mismo autor (Shooting an elefant, y Politics and the English language — Matar a un elefante, y La política y el idioma inglés) y varios recortes de prensa de la época.

De las clases sobre los textos de George Orwell me quedaron algunas de sus recomendaciones para escribir mejor:

  • Nunca use una metáfora, un símil u otra figura gramatical que suela ver impresa.
  • Nunca use una palabra larga donde pueda usar una corta.
  • Si es posible suprimir una palabra, suprímala.
  • Nunca use la voz pasiva cuando pueda usar la voz activa.
  • Nunca use una locución extranjera, una palabra científica o un término de jerga si puede encontrar un equivalente del inglés cotidiano.

Y las preguntas que se debe hacer todo escritor antes de escribir cada frase:

¿Qué intento decir?/¿Qué palabras lo expresan? /¿Qué imagen o modismo lo hace más claro?/¿Es esta imagen lo suficientemente nueva como para producir efecto?/¿Puedo ser más breve?

También hay dos cosas más que nunca olvidaré. Durante el curso estudiamos varias notas de prensa sobre la guerra de Vietnam y discutimos sobre el uso del lenguaje durante la administración del presidente Richard Nixon. Una de las notas de prensa sobre Vietnam presentaba las declaraciones de un vocero del ejército norteamericano diciendo que se había usado napalm para “salvar” a una villa vietnamita, la cual, por supuesto, había quedado transformada en cenizas por las feroces llamas. La contradicción era notoria: se usó “salvar” como un eufemismo para no decir “destruir”. Lo segundo que no olvidaré fue aprender sobre la creación de nuevas palabras en inglés durante la administración Nixon.

Por ejemplo, para no usar el verbo “mentir” (to lie) crearon uno nuevo, “to misspeak” que significa lo mismo pero, al ser una palabra relativamente nueva estaba libre de la connotación negativa que tiene la palabra “mentir”en realidad, el verbo  “to misspeak” aparece por primera vez en la obra del padre de la literatura inglesa Geoffrey Chaucer (“I me repente / If I mis spak”).

misspoke I

Hay otros ejemplos más de lo que se llegó a llamar el lenguaje Nixoneano (Nixspeak). Ver abajo una cita en inglés tomada de la revista Times. Sobre usos más recientes del verbo misspeak (por Hilary Clinton y John McCain) pueden consultar un artículo sobre el tema en la revista New Yorker.

The Nixon Administration has developed a new language—a kind of Nix-speak. Government officials are entitled to make flat statements one day, and the next day reverse field with the simple phrase, “I misspoke myself.” White House Press Secretary Ronald Ziegler enlarged the vocabulary last week, declaring that all of Nixon’s previous statements on Watergate were “inoperative.” Not incorrect, not misinformed, not untrue—simply inoperative, like batteries gone dead. Euphemisms notwithstanding, the Nixon Administration’s verbal record on Watergate is enough to turn ardent believers into skeptics.

Vaclav Havel y el lenguaje como instrumento del poder en el totalitarismo comunista

En este Niágara de palabras, leídas y/o escuchadas, a las que me veo sometido a diario, muchos nombres a veces se cuelan por el cerebro sin adherirse a neurona alguna, con seguridad debo haber escuchado, en noticieros o leído en periódicos y revistas, el nombre de Vaclav Havel, pero, si lo hice, su nombre no significó nada para mi (algo similar me pasó con Karl Kraus y Pedro Salinas, más adelante explico el hecho) hasta que me lo encontré citado en el maravilloso libro de Parker Palmer, Let your life speak, capítulo V, con una frase de peso que me impactó:

El hombre que no puede moverse y vivir una vida un poco normal por estar derrumbado bajo un bloque de piedra tiene un poco más de tiempo para pensar en sus esperanzas..

(Palmer cita partes de un discurso de Havel ante una sesión conjunta del Congreso norteamericano, la frase que más me impactó fue “Someone who cannot move and live a normal life because he is pinned under a bolder has more time to think about his hopes…”, el texto en español es de una versión modificada de una traducción del discurso que encontré en Internet).

el-poder-de-los-sin-poder-vaclav-havelDesde ese “encuentro” con Vaclav Havel he leído muchos de sus discursos y los he encontrado relevantes para la situación actual venezolana, en particular su discurso, La Anatomía del Odio, y  su ensayo, The Power of the Powerless (aquí un resumen en inglés de este largo ensayo que es español se titula, El poder de los sin poder. Nota: el libro en inglés y la traducción en español no son iguales. El libro en inglés incluye varios ensayos de otros políticos checos de la época (1978), mientras que el de español solo incluye el ensayo en cuestión y un discurso de Havel pronunciado en Miami en el año 2002, y que inglés fue titulado, Learning to Speak Their Own Language).

Sobre el uso del lenguaje en el sistema totalitario comunista Havel nos dice:

Este es el porque la vida en el sistema está permeada por la hipocresía y la mentira: el gobierno burocrático es llamado el gobierno popular; la clase trabajadora es esclavizada en nombre de la clase popular; la degradación completa del individuo se presenta como su gran liberación; aislar a la gente de las informaciones se le llama divulgación; la manipulación autoritaria se la llama control público del poder y a la arbitrariedad, aplicación del ordenamiento jurídico; a la asfixia de la cultura se la llama desarrollo, a la práctica cada vez más difundida de la política imperialista se la difunde como la forma más alta de libertad; a la farsa electoral como la forma más alta de democracia; a la prohibición de un pensamiento independiente, como la concepción más científica del mundo; a la ocupación, como ayuda fraterna. El poder es prisionero de sus propias mentiras y, por tanto, tiene que estar diciendo continuamente falsedades. Falsedades sobre el pasado. Falsedades sobre el presente y sobre el futuro. Falsifica los datos estadísticos. Da a entender que no existe un aparato policíaco omnipotente y capaz de todo. Miente cuando dice que respeta los derechos humanos. Miente cuando dice que no persigue a nadie. Miente cuando dice que no tiene miedo. Miente cuando dice que no miente.

Un segmento del discurso de Havel, Learning to Speak Their Own Language, es citado por Miguel Urrutia en una reseña del libro en español:

Al valorar el peculiar lenguaje comunista,>>, dice Urrutia, Havel <<advierte que es “…uno de los instrumentos más diabólicos de avasallamiento de los unos y del embelesamiento de los otros. Es un lenguaje lleno de señuelos, esquemas ideológicos, flores retóricas y estereotipos idiomáticos; un lenguaje capaz, por una parte, de maravillar enormemente a las personas que no hallan descubierto su falsedad o a las que no hallan tenido que vivir en ese mundo manipulado…, y al mismo tiempo, un lenguaje capaz de despertar en otras personas el miedo y el terror, obligándolas a disimular permanentemente.” Agrega al respecto: la gran ventaja de ese lenguaje es que todo está enlazado en firmes acoplamientos mutuos de un sistema cerrado de dogmas que excluye todo lo que no encaja en él, calificándolo de subversión ideológica…”

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El discurso político chavista: una ñángarada de palabras

Muchos venezolanos conocemos lo engañoso y zalamero que es el discurso chavista donde “amor” puede llegar a significar “respeta…miserable, vampiro, zamuro”, entre otras cosas. Pero como quien escribe no es experto en comunicación y lenguaje, prefiero no decir añadir nada personal sobre el discurso político del chavismo y referirte, amigo lector, a varios análisis de especialistas en el tema: John MagdalenoAntonio PascualiJosé García ChourioArnaldo Espinoza, Elides Rojas, y Saul Godoy Gómez entre otros. Resulta interesante comparar estos análisis del discurso chavista reciente con un análisis de Iria Puyosa del discurso político de Hugo Chávez en 1998.

Dicho esto, quiero ahora, en particular, citar in extenso, a un libro que leí en el año 2008, La seducción de las palabras de Álex Grijelmo donde se analiza, en el capítulo titulado, Las Palabras del Poder, el discurso de los políticos y, en particular, el de Hugo Chávez (releyendo partes de este libro de Grijelmo para darle forma a este ensayo me sorprendió ver que los nombres de Kraus y Salinas estaban esparcidos por el texto de Grijelmo, y no solo eso, Grijelmo también cita a “En torno al lenguaje” de Cadenas, y yo en verdad no me recordaba de haber leído estos nombres en su libro).

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Foto de Chavez bajo la lluvia tomada de Noticias24

Si Karl Kraus podía reconocer a los nazis por su manera de emplear el lenguaje, hoy en día cualquier estudioso de las palabras podría haber vislumbrado la fulgurante victoria electoral de un nuevo caudillo de América, el venezolano Hugo Chávez, ex golpista, ex militar y líder arrollador. Su obsesiva querencia por palabras como justicia, igualdad y libertad, su continuo empleo de una voz tan connotada como “corrupción”, su machacona idea de que él haría “renacer la democracia” en esa “república moribunda”… y su conocimiento del lenguaje, siquiera sea inconscientemente, logran brillantes frases de perversa seducción:

“Entre AD y COPEI se repartían las instituciones”, proclamó tras ser elegido. Y pronunciaba “se repartían…” sin que se pudiera separar tal verbo de un largo contexto de acusaciones de latrocinio general. Esa expresión llevará al subconsciente colectivo entero de una nación hacia el “reparto” del botín, el reparto de los delincuentes tras su atraco: “se repartían las instituciones”, declara Chávez, pero en realidad está diciendo “se repartían el botín”. La connotación nos traslada a otra palabra connotada a su vez, y con un sentido muy superior al que le otorga el diccionario. Porque “botín”, según la definición de la Academia, es el “despojo que se concedía a los soldados como premio de conquista”, o el “conjunto de las armas, provisiones y demás efectos de una plaza o de un ejército vencido y de los cuales se apodera el vencedor”. Aún no se ha incluido en el lexicón oficial el significado relativo al “conjunto de objetos de valor obtenidos mediante robo”, pero sin duda ese sentido forma parte de la memoria general de nuestros días. Tantas veces habremos visto o imaginado cómo los rufeznos se repartían el botín de sus fechorías que difícilmente podemos pensar ahora que esa palabra designa lo que se daba a los soldados tras una conquista. Sí tal vez, en cambio, en lo que evoca la segunda definición: aquellos objetos de valor de los que se apodera el vencedor de una batalla: los objetos (las instituciones) de los que se apoderaron los socialdemócratas y los democristianos venezolanos y que antes pertenecían al pueblo, al que se los robaron. Ésas son las manipuladoras evocaciones que residen en una sola frase de Chávez, y los efectos psicológicos que han podido producir en sus electores.

Porque “repartirse” no contiene nada malo en sí mismo. Parece lógico que dos partidos que gobiernan en coalición se repartan los cargos, y así sucede en todo el mundo civilizado cuando alguien no alcanza una mayoría suficiente. Pero ese “se repartían las instituciones” (y no los cargos) alcanza un valor de seducción innegable para los oídos inocentes de quienes quieran escuchar. “Repartirse” acude a los circuitos neurológicos del receptor, una vez activados, con toda la carga de su historia como palabra, con una fuerza especial que no transmitirá nunca el diccionario.

El ex militar Chávez continuaba el discurso exponiendo que sus antecesores “asaltaron el templo de la patria, mercaderes, y como cuando Cristo, hubo que echarlos a latigazos”. Esas frases del ex golpista (“asaltaron el templo de la patria”, “echarlos a latigazos”…) van directas a los corazones ingenuos. Como sus simplificaciones: “No hace falta preguntar si el Sol está levantado en el horizonte si lo estamos viendo. Eso es una degeneración leguleyera, la que han tratado de esgrimir”. ‘Yo respondo por mis acciones. Evalúeme por mis acciones. Pero yo no voy a responder a las voces de ultratumba”. “Estoy atendiendo el clamor de justicia de un pueblo”. “Luchamos contra una horrenda corrupción que ha invadido todos los estamentos”. “Estamos trabajando para dar la garantía máxima de que la democracia en Venezuela sea sólida, sea una democracia en la que imperen la justicia, la libertad y la igualdad”. ‘Yo me he encargado de llevar esta bandera allá por donde he ido; es la bandera de un país que está resucitando y se pone a las órdenes y enteramente dispuesto para lograr un mundo mucho más igualitario y más justo”. “Juro que no daré descanso ni a mi cuerpo ni a mi alma hasta que hayamos enterrado esta IV República”, “tronará mi voz ante la Asamblea Constituyente”.

El lector que me haya acompañado hasta aquí habrá identificado muy bien algunas de esas palabras programadas en la mente de Chávez para la seducción general, términos que repite lo mismo en una entrevista con un gran periódico internacional que en un corrillo tras asistir a una entrega de premios. En su discurso se habrán percibido con brillo propio conceptos como “Sol”, “horizonte”, “ultratumba”, “clamor”… La seducción de los símbolos en los dos primeros vocablos, la fascinación de los sonidos en los dos últimos… Y términos como “justicia”, “democracia sólida”, “bandera”, “enterrar”, “resucitar”, “tronará” (también en estos tres con la sonoridad de las erres y la energía que infunden éstas a las palabras; y, por tanto, al discurso)… “Un país que está resucitando”… El recurso del sufijo con matiz despectivo en “degeneración leguleyera”… Y no les habrá pasado inadvertida tampoco a quienes compartan todas estas reflexiones una formulación muy llamativa en alguien que, como Chávez, ya no quiere hablar de su intentona golpista de 1992 ni de su mentalidad militar de 1999, una frase que le deja desnudo porque representa su esencia interior castrense: “…Un país que está resucitando y se pone a las órdenes “…

Si el lenguaje nos define, si con el lenguaje pensamos, el presidente venezolano se ha retratado con claridad: “un país que se pone a las órdenes”… de un militar.

 

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El poder de las palabras

Ayer [10 de enero 2013], tuve la oportunidad de escuchar una rueda de prensa del gobernador del Estado Miranda Capriles Radonsky declarando sobre la decisión del Tribunal Supremo de Justicia que ayer avaló la “continuidad administrativa”, vista la enfermedad de Hugo Chavez, de un gobierno que hoy, 10 de enero del 2013, expira en sus funciones. El discurso de Capriles fue un discurso sin poder, blando, insípido y sin un mensaje claro para todos los ciudadanos. En mi opinión, Capriles no estuvo esta vez a la altura de las circunstancias (está aún lejos de ser un Winston Churchill, o sea, un estadista de altura, que emocione con sus palabras, que es lo que, hoy, el país necesita).

Building-Trust-Solomon-Robert-C-9780195161113Desde aquí le hacemos una recomendación  al gobernador Capriles para que en lo jurídico se asesore con personas como Blanca Rosa Mármol, quien fuera hasta hace unos pocos días magistrada el TSJ, y que mejore su discurso, tomando, por ejemplo, unas horas de consultoría con el chileno Fernando Flores, o que al menos se lea su libro: Building Trust: in business, politics, relationship and life (Construyendo Confianza en los Negocios, la Política, en las Relaciones y en la Vida), escrito durante los años cuando Flores vivía en California, USA.

<<Habla todo lo que quieras>>, dice Fernando Flores, en una entrevista para Fast Company (The Power of Words),

pero si quieres actuar poderosamente, es necesario dominar “actos de habla” [speech acts, en inglés, es un término basado en las tesis de  J. L.  Austin y J.R. Searle, Teoría de los Actos de Habla]: los rituales de los idiomas que generan confianza entre colegas y clientes, prácticas de palabras que abren los ojos a nuevas posibilidades. Los actos de habla son poderosos porque la mayor parte de las acciones a las que se dedican las personas – en los negocios, en el matrimonio, en la crianza de los hijos – se llevan a cabo mediante conversaciones. Pero la mayoría de las personas hablan sin intención, simplemente dicen lo primero que se les ocurra. Habla con intención, y tus acciones adquieren un nuevo propósito. Si hablas con poder, actuarás con poder.

El lenguaje en el pensamiento y en la acción

Language thought HayakawaTómese como una queja contra el sistema educativo venezolano (el de los años setenta que era mucho mejor que el actual), cuando digo que este no me enseñó a usar el idioma español para el pensamiento y la acción.

Vine a reconocer mis deficiencias tardíamente. Ocurrió así, leía un artículo sobre filosofía de la ciencia de Philipp Frank, The Place of the Philosophy of Science in the Curriculum of the Physics Student, AJP, 15 (3), 202-218 (1947), cuando encontré en el texto una referencia a un libro sobre la semántica general (el estudio de las interacciones humanas por medio de la comunicación) de Samuel I. Hayakawa titulado Language in thought and action (ver nota. Hay traducción al español, El lenguaje en el pensamiento y en la acciónver extracto). La semántica general se debe a Alfred Korzybski (fue quien acuñó la frase, el mapa no es el territorio, frase que luego fue popularizada por Hayakawa—y por extensión, aplicado al lenguaje, una palabra no es el objeto que representa, y una palabra no representa todos los ‘hechos’):

Con la visión práctica de un ingeniero, Korzybski preguntó: “¿por qué las estructuras levantadas por un ingeniero no se derrumban o, si lo hacen, los errores físico-matemáticos y otros errores de evaluación pueden ser detectados con facilidad, mientras que los sistemas políticos, económicos, sociales, etc., que son también productos humanos, se vienen abajo esporádicamente en forma de guerras, revoluciones, depresiones financieras, paro, etc.?” Lo que le llevó a la siguiente cuestión: ”¿Qué hacen, entonces, los ingenieros, en el plano neurológico, cuando levantan puentes u otras construcciones?” La respuesta fue: “Utilizan un lenguaje especial, restrictivo pero ‘perfecto’, llamado matemáticas, lenguaje de estructura semejante a la de los hechos de los que trata y que produce, en consecuencia, resultados empíricos predecibles.”

A continuación, examinó lo que hacen neurológicamente los que edifican las estructuras políticas, económicas, sociales y otras estructuras humanas inestables, y descubrió que utilizan lenguajes (es decir, formas de representación) cuya estructura no es semejante a los hechos de la ciencia y de la vida tal como los conocemos hoy en día. En consecuencia, los resultados son impredecibles y de ellos se derivan desastres.

Aunque los principales hechos históricos sean conocidos, las soluciones a los problemas humanos han permanecido bloqueadas por los dogmas metafísicos, mitológicos y pre-científicos que prohiben y continúan prohibiendo la posibilidad de detectar los errores fundamentales.

Una palabra, nos dice Álex Grijelmo,

posee dos valores: el primero es personal del individuo, va ligado a su propia vida; y el segundo se inserta en aquél pero alcanza a toda la colectividad. Y este segundo significado conquista un campo inmenso, donde caben muchas más sensaciones que aquéllas extraídas de su preciso enunciado académico.

En la enseñanza de la física debemos distinguir el significado de palabras como momento, trabajo, energía, calor, potencia del uso que la gente comúnmente le da a estas palabras en la vida diaria (ver, por ejemplo, Semantics in teaching introductory physics y The role of language in learning physics). Igualmente, cuando los miembros de grupos multidiscipliarios interactúan se debe tener presente que sus miembros no necesariamente le dan el mismo significado a las palabras. Una palabra tan común como, “sistema”  tendrá connotaciones diferentes dependiendo de la profesión: computista, ecólogo, médico, ingeniero, sociólogo, físico etc. A veces los grupos de trabajos no se pueden poner de acuerdo simplemente porque a una misma palabra o grupo de palabras le han dado significados diferentes. Una palabra, muchos sentidos. Debemos estar prevenidos.

HayakawaWordsformingthought

Las palabras formando pensamiento y viceversa. Una caricatura de William H. Schneider de su libro Danger: Men Talking.

 

Para hablar de los significados de las palabras, Hayakawa, introduce la clasificación extensional e intensional. Un significado intensional es aquel significado que surge en la cabeza de la persona (la connotación) al escuchar la palabra (y por ello, no es único). Por otra parte, el significado extensional es aquello que no puede expresarse en palabras porque es lo que la palabra representa (Hayakawa sugiere ponerse la mano sobre la boca y apuntar con los dedos cada vez que nos sea solicitado dar un significado extensional. Ejemplo: silla, perro).

Debido a estas diferencias, Korzybski desarrolló procedimientos extensionales, tomándolos de los métodos físico-matemáticos (ejemplo, uso de índices simples y dobles), para lograr una deseable conciencia de abstracción en los niños (ver dibujo de la escalera de la abstracción de las palabras): Pérez1, Chávez2, vaca2, perro1. Por ejemplo, para cualquier venezolano el apellido Chávez tiene un significado especial, y evoca una imagen particular en la mente, pero para un californiano, o un méxicano-americano, el apellido Chávez, no es Hugo, sino César Chávez, el gran luchador de los derechos civiles en California. Y, si de niño me mordió un perro, es posible que la connotación de la palabra “perro” sea de susto, o temor, y no la de un gracioso, inteligente y amable animal doméstico. Ya en 1947, el físico-matemático y filósofo, Philipp Frank, abogaba, entre otros temas, por la enseñanza de semántica para los estudiantes de física.

En opinión de quien escribe, todos los estudiantes deberían estudiar a Hayakawa, quien escribió, Language in thought and action (la versión original de 1939, Language in Action) como una respuesta a los peligros de la propaganda, exemplificados en el éxito de Adolfo Hitler en persuadir a gran parte del pueblo alemán a seguirlo en su locura destructiva y para desarrollar en la gente (en particular, en los estudiantes) una actitud crítica ante el lenguaje.

De vuelta a Cadenas

Ya para terminar, regreso al texto de Rafael Cadenas. En su “En torno al lenguaje”, Cadenas muestra preocupación por el lenguaje del venezolano. Dice:

De una manera general se puede decir que el venezolano de hoy [1985, en el 2013, conoce menos que ayer] conoce muy poco su lengua. No tiene conciencia del instrumento que utiliza para expresarse. En su lenguaje, admitámoslo sin muchas vueltas, se advierte una pobreza alarmante….Para mi es evidente que Venezuela está aquejada de un grave descenso lingüístico cuyas consecuencias, aunque no sean fácilmente visibles, se me antojan incalculables. Resulta difícil percibir, sobre todo, las que sin estar a la vista, son las más importantes, pues tienen que ver con el mundo interior [hoy, con la visión retrospectiva que nos da la historia reciente, podemos clamar, ¡cuánta razón tienes Rafael Cadenas!]…… La situación de deterioro…tiene graves consecuencias para el venezolano. El desconocimiento de la lengua lo limita como ser humano en todo sentido. Lo traba; le impide pensar, dado que sin lenguaje esta función se torna imposible; lo priva de la herencia cultural de la humanidad; lo convierte en presa de embaucadores, pues la ignorancia lo torna inerme ante ellos y no lo deja detectar la mentira en el lenguaje; lo transforma fácilmente en hombre de masa, ya que una conciencia del lenguaje es una de las mejores defensas frente a las fuerzas que presionan contra la individualidad.

Para Cadenas, hablar y pensar son funciones que se vinculan de modo indisoluble. Muchos dictadores y políticos populistas han llegado al poder gracias a la indigencia lingüística de los ciudadanos. Lo sabemos. Entre nosotros, hay de por medio “un por ahora”, que como totumas de acero cuelgan de nuestros cuellos. Recomiendo leer,”En torno al lenguaje“. El remedio, Uds. lo saben, es educación, educación, y más educación, pero no solamente para los jóvenes y los ciudadanos, sino también para sus maestros.

AVISOS

Desoye al hombre de garra. Prefiere la palabra que no llega desfigurada hasta ti. Lo que transcurre por debajo con suave circulación.
Déjate tomar de la mano por lo inoído. Descuida el país gárrulo. Vigila.

(Tomado de  Rafael Cadenas, Poemas selectos, bid & co. editor, 2da reimpresión 2009)

*Traducción: El lenguaje político…. está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas y que el asesinato sea respetable y, para darle solidez al viento puro.

 

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SOBRE EL AUTOR: José G. Álvarez Cornett ( @Chegoyo en Twitter )

Miembro de COENER, del grupo “Physics and Mathematics for Biomedical Consortium“, y de la American Physical Society (APS). Representante de los Egresados ante el Consejo de Escuela de Física, Facultad de Ciencias, UCV.

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@ Chegoyo 2016

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