Vida, arte y ciencia en José Gallego-Díaz (1913-1965): un brillante matemático español en Venezuela

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PROYECTO VES
José Álvarez-Cornett
(@chegoyo en Twitter)
CARACAS (Chegoyo.com)
31/Diciembre/2016

Portada Gallego Diaz

«Y aunque las matemáticas […] no hicieran otro bien
sino habituar los entendimientos de los hombres
en buscar en las cosas la verdad firme y segura
y no dejarse bambolear de la inconstancia de las opiniones,
que es lo que más destruye las doctrinas,
sólo por este bien no se les había de permitir a los hombres
pasar a ningún género de ciencia
sin que aprendiesen primero las doctrinas matemáticas,
que así lo sintió Platón
cuando puso un rótulo en la puerta de su academia,
diciendo que no entrase allí el que no supiese matemáticas».

Pedro Simón Abril (1530-1595) en

«Yo hoy quiero soñar a Gallego Díaz,
el sabio matemático
que enredaba en su bolsillo
las barras de tiza y los billetes de Banco,
me lo imagino en un lugar ignoto,
iluminando su espíritu en supremas esperanzas».
Juan Pasquau Guerrero (1918-1978).

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Introducción

José Gallego-Díaz Moreno (1913-1965) fue un brillante matemático español cuya figura ha quedado un poco olvidada. No obstante, aquí debemos resaltar que en su España natal ha sido recordado en varias ocasiones. Primero, inmediatamente después de su temprana muerte, con varias notas necrológicas en la prensa española y un obituario escrito por Juan Pasquau Guerrero en la revista ubtense, Vbeda (Ha muerto José Gallego Díaz), luego, al año siguiente, en esta misma revista, y por el mismo autor, para el primer aniversario de su fallecimiento, un texto en donde fue nombrado como «el primer ubetense universal». Posteriormente, en el año de 1988, en la revista Theoria, Javier de Lorenzo presentó un resumen de las investigaciones de José Gallego-Díaz en matemáticas aplicadas (pulsar aquí para bajar el trabajo), y luego, en el año 2001, su trayectoria profesional fue de nuevo recordada en unas notas biográficas sobre los matemáticos de Andalucía¹. Por otra parte, y más recientemente, en el año 2010, en el periódico español El Mundo, apareció un artículo sobre él (José Gallego-Díaz, El genio raro de Úbeda, 31 de julio 2010, de Víctor Márquez Reviriego) y, luego, en los años 2014 y 2015,  José M. Pacheco, escribió (en inglés) los trabajos, A “problematic” guy: José Gallego-Díaz’ Centennial (2014) y The “Portuguese connection” of José Gallego-Díaz (Boletim da Sociedad Portuguesa de Matemática, 72, 2015).

Pero, aquí, en Venezuela, el país en donde pasó los últimos cuatro años de su vida, aunque siempre haciendo visitas de verano o decembrinas a su Úbeda natal, en Jaén, Andalucía, José Gallego-Díaz es un personaje totalmente desconocido tanto por el gran público como, en particular, por las nuevas generaciones que, hoy en día, hacen ciencia y tecnología e historia de la ciencia en el país.

VES-3En Proyecto VES, como un nuevo aporte a la historia de la inmigración intelectual tecnocientífica en Venezuela, hemos aplicado de nuevo la metodología Sondeo Histórico Digital (SHD) (ver cartelpara recoger los fragmentos digitales sobre la vida de otro inmigrante tecnocientífico. En este caso, para relatar la historia de vida de un insigne matemático jaenés que vivió y murió en Venezuela. SHD es una metodología que fue desarrollada por el autor, en el marco del Proyecto VES, para utilizar internet y las redes sociales para hacer crónicas biográficas y perfiles institucionales (para otras historias VES, pulsar aquí).

Pensamos que es muy importante que los jóvenes venezolanos conozcan cómo la inmigración intelectual ayudó al desarrollo de la universidad venezolana y al fortalecimiento de la instituciones científicas en el país, y, en particular, a la Escuela de Física y Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Esta historia que hoy, aquí, contaremos también es parte de la historia de la universidad venezolana. José Gallego-Díaz fue profesor en la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia y en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela.

En las notas biográficas previamente mencionadas, el profesor Salvador Guerrero Hidalgo, realizó una semblanza de José Gallego-Díaz, y, en su texto, afirmó lo siguiente:

Creo que el andaluz Gallego Díaz merece un estudio profundo, no sólo por su valía personal que en circunstancias adversas supo sacar adelante los proyectos que se proponía, haciendo crítica de la situación sin renunciar a su expansivo talante vital, sino por ser una de las primeras personas en España que supo abrir el campo de las fuentes de las matemáticas a ámbitos hasta entonces inexistentes como los de la Economía y la Biología.

Por otro lado,  José M. Pacheco, en su escrito sobre  nuestro personaje se refiere a él diciendo que:

(…) es un ingeniero un tanto inclasificable, matemático y teórico de la economía quien disfrutó de una rica vida personal: estudió y obtuvo tres títulos diferentes [Licenciado en Ciencias Exactas (Matemáticas), Ingeniero Agrónomo, y Licenciado en Química. Más adelante obtendría también el doctorado en Exactas (Matemáticas)], publicó mucho, realizó experimentos, viajó por Europa y las Américas, hizo incursiones en la política, en los tiempos más duros del régimen de Franco actuó como un observador y crítico desinhibido, tuvo hijos dentro y fuera del matrimonio, y eventualmente fue reconocido en su nativa España y en el exterior como alguien con un potencial enorme que no pudo ser desarrollado debido a su muerte un tanto temprana.

Mientras que Juan Pasaquau, en Gallego-Díaz y un soneto, lo recuerda así:
Avanza el tiempo en que la Matemática perfila su gran aventura. El carácter instrumental que tradicionalmente se le asignó ya no basta; su índole servil se acaba. Hay que hacerla salir de sus fronteras. Me lo decía, con éstas o parecidas palabras, José Gallego-Díaz.
(….)
Gallego-Díaz tenía una figura arrogante y generosa, era de una elegancia espiritual pocas veces superada; pero estaba lejos de cualquier atildamiento indumentario. Aquel día llevaba dos barras de tiza en el bolsillo de la americana [chaqueta o saco]; quiero recordar que enredadas — como en cajón de sastre — con los billetes de banco que sacó para pagar la cuenta del restaurante.
Ahora, muy poco tiempo después de serle concedida la subvención de «Ford Foundation» para el desarrollo de las investigaciones sobre la Biología Matemática, nos viene la noticia de su muerte trágica.

También, Javier de Lorenzo, en la revista Theoria, lo presenta con las siguientes palabras:

José Gallego-Díaz ha sido uno de los más brillantes matemáticos españoles de nuestra época. En terrenos no de la llamada Matemática pura sino en los de la Matemática aplicada. No sólo matemático: fue una compleja personalidad absolutamente vital y de una generosidad, al menos para quienes fuimos sus amigos, rayana en la irresponsabilidad.

Por razones políticas, después de la Guerra Civil española, José Gallego-Díaz quedó parcialmente excluido de la institucionalidad de las matemáticas en España. Sin embargo, durante el régimen de Francisco Franco, a pesar de su participación republicana en la Guerra Civil, debido posiblemente a ciertas influencias familiares, José Gallego-Díaz logró trabajar en España como físico y matemático aunque en condiciones precarias y solo desde las márgenes de la matemática académica. Por ejemplo, él no podía publicar en la Revista Matemática Hispano Americana (RMHA Serie IV) que era la revista en donde en esa época publicaban la mayoría de los matemáticos españoles y los artículos productos de su tesis doctoral los tuvo que publicar, principalmente, en Portugal. Sin embargo, mientras, obtenía su doctorado en Ciencias Exactas (Matemáticas), después de haberse graduado de ingeniero agrónomo, licenciado en química y licenciado en matemáticas, entre 1943 y 1945, ejerció en la Escuela de Ingenieros Agrónomos como profesor de Probabilidad y Geometría. En 1946, luego de haber obtenido su doctorado (para detalles ver más adelante), José Gallego-Díaz se dedicó a dar clases en academias privadas como tutor de los estudiantes que aspiraban ingresar a las escuelas de ingeniería.

Según, José M. Pacheco, entre 1950 y 1956, José Gallego-Díaz viaja de forma privada por Europa teniendo encuentros con otros científicos y matemáticos entre ellos, en París, con el matemático soviético Andréi Kolmogórov (1903-1987). Es tan solo en 1955 que José Gallego-Díaz logra concursar y ganar una cátedra como profesor de Física en la Escuela de Ingenieros Agrónomos. Y así, en estas condiciones, tolerado, pero sin poder ejercer cabalmente su profesión, José Gallego-Díaz vive en España hasta que un buen día, debido a cierto hechos políticos en los que se vio señalado como sospechoso (Las revueltas estudiantiles de 1956), decidió emigrar a las Américas: primero a los EE. UU. (como profesor visitante en la University of Wisconsin, Madison; Stanford University, California; y Vanderbilt University, Tennessee), luego a Puerto Rico y, finalmente, a Venezuela.

Sírvanse todas estas presentaciones como una primera aproximación a nuestro personaje biografiado. Como lo veremos seguidamente hay muchísimo más que decir sobre José Gallego-Díaz quien, además de haber sido un investigador y profesor universitario de física y matemáticas, también fue un poeta, un humanista y hasta un actor ocasional en una famosa película española.

Reconocemos que nuestro ensayo es largo para una publicación en línea, pero esta es una historia que vale la pena ser contada con cierto detalle y trasfondo histórico, especialmente, si la audiencia principal son personas que no necesariamente están familiarizadas con la Guerra Civil española y cómo la guerra afectó el desempeño de la ciencia en España. Empezaremos nuestra historia, como creemos que le hubiese gustado hacerlo a José Gallego-Díaz, con una breve introducción a su ciudad natal: Úbeda, Jaén, Andalucía.

Agradecimientos: Cuando el Proyecto VES se inició hacia el año 2012 no habíamos nunca escuchado sobre José Gallego-Díaz. En julio del 2013, María Eugenia Mayer (nacida Sáez), hija del profesor Alberto Sáez  (1922-2004), sobre quién ya escribimos, nos informó por correo electrónico sobre varios amigos y colegas de su padre quienes también eran profesores en la Universidad del Zulia, entre ellos, mencionó los nombres de los matemáticos Antonio Flores de Lemus Giménez (1913-1992) y José Gallego-Díaz. Por otra parte, estamos agradecidos con el profesor José Antonio López (Escuela de Física, UCV) por haber ayudado a conseguir el ensayo «Economía Matemática y Econometría» de José Gallego-Díaz. Recibimos el apoyo de Debbie May (Special Collections, Nashville Public Library) para ubicar noticias sobre José Gallego-Díaz en un periódico de Nashville, Tennessee. Quedamos agradecidos con la Biblioteca Pública de Nashville y con Debbie May.

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Úbeda

En España, en Andalucía, volcada sobre el Valle del Guadalquivir y apoltronada sobre un alto, mirando hacia un extenso mar verde de olivares, se encuentra la ciudad de Úbeda, de hermosa arquitectura renacentista, en gran parte gracias al ars de ese famoso arquitecto del Renacimiento español llamado Andrés de Vandelvira (1509-1575). El 3 de julio de 2003, esta antiquísima localidad, junto con la vecina ciudad de Baeza, fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

PAISAJE

El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.

Podemos pensar que cuando Federico García Lorca (1898-1936) escribió su poema, Paisaje el cual aparece dentro su poemario, Poema del cante jondo (1921) formando parte integral del Poema de la Seguriya Gitana, él quizás se estaba refiriendo a los paisajes de estas dos bellas y pequeñas ciudades de la provincia de Jaén y de su río Guadalimar, ciudades estas que aún vibran mientras que tanta gente que en ellas vivieron ya se han marchado de este mundo haciendo valer ese gran aforismo griego que llevado al latín, dice: ars longa, vita brevis.

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Los campos de olivos de Jaén

Estos campos jinienses fueron también recorridos por el gran caminante de la poesía, Antonio Machado (1875-1939) quien vivió en la vecina ciudad de Baeza, y nos dejó escrito en su poema, Olivos (del libro Campos de Castilla):

I

¡Viejos olivos sedientos
bajo el claro sol del día,
olivares polvorientos
del campo de Andalucía!
¡El campo andaluz, peinado
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olivar y de olivar!
¡Son las tierras
soleadas,
anchas lomas, lueñes sierras
de olivares recamadas!
…………..
Olivar, por cien caminos,
tus olivitas irán
caminando a cien molinos.
Ya darán
trabajo en las alquerías
a gañanes y braceros,
¡oh buenas frentes sombrías
bajo los anchos sombreros!…
¡Olivar y olivareros,
bosque y raza,
campo y plaza
de los fieles al terruño
y al arado y al molino,
de los que muestran el puño
al destino,
los benditos labradores,
los bandidos caballeros,
los señores
devotos y matuteros!…
¡Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!…
¡Venga Dios a los hogares
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!

II

A dos leguas de Úbeda, la Torre
de Pero Gil, bajo este sol de fuego….

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José Gallego-Díaz Moreno (1913-1965)

En Úbeda, un 12 de octubre de 1913, bajo ese sol ardiente andaluz, nació José Gallego-Díaz Moreno, en la casa de sus padres en el paseo de la Coronada. Hoy cerca de este paseo existe una placa, en una plaza que nunca fue tal llamada Plaza Gallego Díaz, y que, a diferencia de lo que algunos piensan (ver, En recuerdo de José Gallego Díaz), no honra a nuestro biografiado sino a su reputado abuelo Don José Santiago Gallego Díaz (1843-1917), abogado, parlamentario, escritor y orador, quien fue condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica y fue también miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de España y, en Sabiote, el 19 de marzo de 1879 casó con Doña Purificación Díaz Hidalgo.

Rafael Gallego DiazUno de los hijos de este matrimonio, Don Rafael Gallego-Díaz y Díaz, prestigioso abogado, economista y académico de la Real Academia de la Historia, fue el progenitor de José Gallego-Díaz. Rafael Gallego-Díaz y Díaz fue el fundador de la primera revista española de Economía, en 1917.

Don Rafael, quién igualmente nació en Úbeda, el 18 de agosto de 1880, y murió, en Madrid, el 30 de octubre de 1939, fue cronista de su ciudad natal y autor de muchos artículos sobre ella, casó con Doña Carmen Moreno Yriberry, y de este matrimonio nacieron dos hijos: nuestro biografiado José y su hermana Purificación Gallego-Díaz Moreno.

La formación de un científico y humanista

La biblioteca familiar de Gallego-Díaz, según informa el profesor Salvador Guerrero Hidalgo en su citado estudio, fue incendiada en 1936 durante la guerra civil  y «constaba de 10.000 ejemplares». El tener acceso a esta biblioteca familiar tuvo una gran influencia en la vida de José Gallego-Díaz. Guerrero Hidalgo lo explica así:

[El uso de la biblioteca] va abriendo en el joven una enorme curiosidad por el saber en arte, filosofía e historia. Durante sus estudios de bachillerato logra primeros premios en Matemáticas, Latín y Geografía, pero su formación vital es más amplia que sus estudios, pues con 14 años asistía con su padre a las discusiones en el Ateneo de Madrid.

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Puerta de entrada del Ateneo de Madrid

Ignacio Amestoy en un artículo sobre el Ateneo de Madrid (Una casa con pedigrí), afirma que «la historia de la vida intelectual y política española no se entiende sin esta institución…Por diez pesetas, dos duros al mes, se podía disfrutar de salones confortables, una magnífica biblioteca – que, en 1935, llegará a los 100.000 volúmenes – y, sobre todo, de calefacción…».

A principios de los años 1930, al terminar el bachillerato, contando con solo 16 años, José Gallego-Díaz se muda de Úbeda a la ciudad de Madrid en donde – prosigue Guerrero Hidalgo – «su amplia formación obtenida provoca en él una enorme vitalidad y una extraordinaria personalidad que le lleva a posesionarse de sus lecturas tan ávidamente que podía hablar y comportarse como personajes de Proust o de Joyce».

Este dominio de la literatura también lo resalta Víctor Márquez Reviriego en su artículo sobre el genio raro de Údeda: José Gallego-Díaz –dice– fue «uno de los primeros en leer a Joyce en España, y entenderlo».

Escuela de Ingenieros Agronomos

Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid en los años 1930 antes de la Guerra Civil.

En Madrid, José Gallego-Díaz se interesó por la Agronomía y, en 1932, ingresa a la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos de Madrid, institución, fundada en 1869, de la cual va egresar como Ingeniero Agrónomo después de finalizada la Guerra Civil española. Esta institución, con el nombre de Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas, hoy en día, forma parte de la Universidad Politécnica de Madrid. Como la agricultura era la actividad más importante de Úbeda y zonas circunvecinas, se piensa que este hecho tuvo algún peso en la decisión de Gallego-Díaz de estudiar Agronomía.

Ahora bien, para poder ingresar en esta institución la cual fue fundada siguiendo el modelo francés de las escuelas superiores de ingeniería (como la École Polytechnique y la École Centrale), los aspirantes que querían estudiar estas escuelas superiores debían pasar por un extenso y riguroso examen en Matemáticas y Mecánica, y, para ello tenían entonces que desarrollar muy buenas habilidades en la resolución de problemas matemáticos. Por consiguiente, Gallego-Díaz, nos dice José Miguel Pacheco, se acercó al grupo del gran matemático español Julio Rey Pastor (1888-1962) en Laboratorio y Seminario Matemático (LSM, 1915-1938/9) para entrenarse para los exámenes de ingreso. Se piensa que a José Gallego-Díaz, de este esfuerzo realizado para aprobar los exámenes de ingreso, le quedó un gran gusto, primero, por la resolución de problemas y, luego, por proponer él mismo problemas matemáticos interesantes para que fuesen resueltos por otros.

Por esta razón, como lo veremos más adelante con algún detalle, en su vida profesional como matemático, Gallego-Díaz fue considerado en el mundo de las matemáticas como un “gran problemista” matemático. Por lo pronto, aquí consignamos el siguiente hecho: En 1932, a pesar de contar con diecinueve años y solo ser un estudiante de Agronomía, Gallego-Díaz comienza a participar en el mundo organizativo de la matemática española, ya es miembro de la Sociedad Matemática Española (SME) y empieza a editar, proponer y resolver problemas en una revista para jóvenes llamada Matemática Elemental.

Esta fue una revista promovida por la SME, y auspiciada y producida en el Laboratorio y Seminario Matemático (LSM) del Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE). Este Laboratorio, fundado, en 1915, como la sección de matemáticas de dicho instituto, fue dirigido por el matemático Julio Rey Pastor. Noticias de sus actividades en esta revista aparecen mencionadas en los trabajos de José Miguel Pacheco, La “conexión soviética” del matemático (y más cosas) José Gallego Díaz,  y  A “problematic” guy: José Gallego-Díaz’ Centennial.  

La revista Matemática Elemental fue fundada por el matemático José Barinaga Mata (1890-1965) junto con José María Plans (1878-1934) e inicialmente dirigida por Manuel Vázquez. Ocurrió que la revista del LSM, fundada por Julio Rey Pastor, y también auspiciada por la SME, y que se llamó Revista Matemática Hispano-Americana (RMHA, 1919-1982), tenía una sección de matemáticas elementales («Notas y Ejercicios elementales») que fue creciendo hasta dar origen a una nueva revista bajo el título de Matemática Elemental (1931-39).

En el artículo Las revistas de la Real Sociedad Matemática Española, 1911–2011 de Francisco González Redondo (FRG, 2012) se lee que:

Reconocían [los de la JAE] que la publicación [RMHA] se hacía bajo los auspicios de la SME y del Laboratorio, y «gracias al desinterés del señor Rey Pastor, que generosamente sufraga el déficit de la publicación y la dirige»

(….)

Y, en 1932 [en realidad 1931], comenzaba a editar una nueva revista: Matemática Elemental, a cargo de Manuel Vázquez, a modo de «desglose de la parte elemental de la Revista [Matemática Hispano-Americana]» , que podía dedicarse, ahora sí, propiamente a trabajos originales de investigación. Se pretendía con ella cubrir el hueco con una revista que «consagre sus esfuerzos al mayor desarrollo y cultivo de las matemáticas en su aspecto didáctico [. . .] preocupándonos de elevar a un primer plano las cuestiones y problemas que se proponen en los exámenes de ingreso en las Escuelas Especiales de Ingenieros, en los cursos de las Facultades de Ciencias y en las numerosas oposiciones». Precisamente sería la «Sección de Problemas» el núcleo en torno al cual girarían las restantes secciones de la revista, que ya habíamos visto en iniciativas editoriales anteriores: «Artículos» de autores tanto españoles como argentinos; «Notas» destinadas a completar o aclarar cuestiones teóricas; «Bibliográfica»; «Consultorio»; «Crónica», con referencias a la vida de la Sociedad, como en la Revista; y «Varia».

Matematica Elemental portada 1931

En 1932, José Gallego-Díaz, concursó para una beca del LSM y, aunque esta investigación no encontró evidencias directas, es de suponer que haya asistido a las charlas que el matemático italiano Vito Volterra (1860-1940) – uno de los fundadores de la matemática biológica – dio en España en 1932.

El matemático italiano Vito Volterra

El matemático italiano Vito Volterra.

Por otra parte, en el trabajo de Elena Ausejo y Ana Millán, La organización de la investigación matemática en España en el primer tercio del siglo XX: el Laboratorio y Seminario Matemático de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1915-1938), se presenta una relación del personal del LSM a través del tiempo, en donde José Gallego-Díaz aparece mencionado como Investigador entre 1932 y 1938. Igualmente se sabe que Gallego-Díaz, desde 1932, estuvo relacionado con la revista Matemática Elemental hasta la publicación del último número. Esta revista tuvo un segundo periodo entre 1941 y 1948 y, luego, desde 1949, continuó con el nombre de Gaceta Matemática.

En ese mismo trabajo de Ausejo y Millán se explica que:

El curso 1931-32 se abría con amplias expectativas para el LSM que es ya, en ese momento, un centro de investigación matemática consolidado. El apoyo de la Junta [JAE] es sostenido; en 1930 le concedió 19.619,96 pesetas, una tercera parte del presupuesto conjunto de los laboratorios  de Física, Química y Matemáticas (….) en los primeros años de la década de los treinta la actividad del LSM se vió sujeta a múltiples vicisitudes relacionadas con sus directores (….) A principios de 1932 el LSM anunció concursos u oposiciones para la concesión de becas (….) se conserva un “relato” de la entrevista de [Esteban] Terradas [para la época, y desde 1930, uno de los tres directores del LSM] con los aspirantes al puesto, José Gallego Díaz, Luis A. Santaló y Sixto Ríos, el viernes 18 de marzo [de 1932] en la que se decidió que simplemente probarían sus aptitudes. El 8 de abril Terradas solicitaba a [José] Castillejo [presidente de la JAE] la ampliación de dos las becas del Laboratorio (….)

En 1925 visitó España Vito Volterra, (…) excluído en 1931 de la Universidad de Roma por negarse a prestar juramento al régimen fascista, volvió a España en 1932, en un momento en que se reactivaban los contactos con matemáticos extranjeros.

(….)

[Henri] Dulac [matemático francés, 1870-1955], al igual que Volterra, que impartió cuatro conferencias sobre los métodos de las características en las ecuaciones diferenciales en el mes siguiente [mayo de 1932], fue invitado por la JAE.(….) Volterra se ocupó también, en otro cursillo en la Facultad de Ciencias, de cuestiones de biología matemática, tema sobre el que investigaba Gallego Díaz.

En la reunión de la Sociedad  Matemática Española (SME) que tuvo lugar el 28 de enero de 1933 – según se lee en La vida institucional de la Sociedad Matemática Española entre 1929 y 1939 de Francisco González Redondo, (FGR, 2002)– se eligió un Junta Directiva en la cual José Gallego-Díaz, junto con Fernando Lorente de Nó, aparece en el cargo de Vicesecretario. A fines de 1933, Gallego Díaz también se encarga de la organización de los Coloquios matemáticos.

La SME, sin embargo, va retomando las actividades que habían ido difuminándose, como, por ejemplo, los Coloquios matemáticos, cuya reanudación se encarga a Puig Adam, Gallego Díaz, Navarro Borrás y Sánchez Pérez.

(….)

Por otro lado, a lo largo de este año [ahora estamos en 1935] vuelve a resurgir [en la SME] la parte científica de las sesiones, en las que presentaron diversas investigaciones originales para discusión Broggi, San Juan, Rey Pastor, Barinaga, Fubini, Flores, Gallego Díaz y Santaló, demostrando la comunidad matemática española una importante vitalidad y madurez.

Entre 1934 y 1935, tenemos noticias que José Gallego-Díaz, en la Escuela de Agronomía, diseñó experimentos sobre la fermentación alcohólica para verificar algunos de los modelos matemáticos que él había creado inspirado en los trabajos de matemática biológica de Vito Volterra (1860-1940) y Vladimir Kostitzin (1883-1963). Según parece este tema fue de gran interés para Gallego-Díaz como se puede ver del hecho de que en los años cincuenta – así lo afirma José M. Pacheco – todavía publicaba artículos sobre el tema en la revista «Agricultura» del Ministerio de Agricultura de España. Más adelante daremos mayor información sobre Gallego-Díaz y la fermentación alcohólica. Sin embargo, hacemos saber que con nuestra investigación en línea desde Venezuela no pudimos averiguar sobre la naturaleza exacta de la clase de experimentos que él realizó. Nos queda esto como una tarea pendiente para una futura revisión de este trabajo.

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La Guerra Civil española (julio 1936-abril 1939)

(I) José Gallego-Díaz, Director General de Agricultura

CARTEL DE CARLES FONTSERE PARA LA CNT-FAI LLAMANDO A LA PRODUCCION INDUSTRIAL Y AGRICULTURA DESTINADAS AL FRENTE

Afiche diseñado por el cartelista anarquista catalán Carles Fontserè para CNT-FAI llamando a la producción industrial y la agricultura para el frente de combate.

La Guerra Civil Española (julio 1936 – abril 1939) está entre los episodios más cruentos de la historia europea del Siglo XX. Dos bandos, el republicano y el nacionalista se fueron a las armas en una lucha por el poder porque no consiguieron dirimir las diferencias políticas por medio de la comprensión y el diálogo y porque, a decir de Julián Marías (1914-2005), hubo mucha pereza para evitar la ruptura de la convivencia y buscar soluciones inteligentes y existió una «ingente frivolidad» y «falta de sentido de la realidad, por su incapacidad de tener en cuenta a los demás, ni siquiera como enemigos reales». La guerra sorprendió a todos los españoles (ver, el ensayo de Julián Marías, La Guerra Civil ¿Cómo pudo ocurrir?).

Durante la guerra, José Gallego-Díaz, fiel a sus ideas comunistas, fue un fiel servidor civil de la República ejerciendo la Dirección General de Agricultura desde 1937 hasta el fin de la guerra en 1939. Durante toda esta época su superior fue el Ministro de Agricultura, ideólogo y miembro del Partido Comunista de España, Vicente Uribe Galdeano (1897-1961).

En las investigaciones que realizamos desde internet para documentar esta parte de la historia de la vida de José Gallego-Díaz no se encontraron documentos o evidencias sobre sus actuaciones específicas como Director del Ministerio de Agricultura. Por ello, aquí, solo consignamos algunos aspectos de la agricultura de España durante la guerra civil, aspectos estos los cuales presumimos debieron ser del conocimiento de un director del Ministerio de Agricultura.

Según Elena Martínez Ruiz, la agricultura en España llevaba tres décadas de «modernización técnica e institucional que se vio frenada bruscamente en julio de 1936». En la entrada del blog Guerra Civil Española día a día se lee lo siguiente:

Como titular de la cartera de Agricultura durante prácticamente toda la Guerra (desde septiembre de 1936 hasta abril del 39), [Vicente] Uribe fue el precursor de una reforma agraria sometida a los principios de Stalin, al que consideraba “el cerebro más genial de nuestra época”. De esta manera, transcurrida apenas una semana de la entrada del Partido Comunista en el Gobierno de Largo Caballero, Uribe presenta al Consejo de Ministros su proyecto de reforma que contemplaba la entrega gratuita y en propiedad a los campesinos y jornaleros de la tierra confiscada a los terratenientes comprometidos con la sublevación militar. A raíz de las discusiones entre socialistas y comunistas, estos últimos fuerzan algunas cláusulas y obligan a decretar la confiscación en favor del Estado, es decir, la nacionalización de la tierra.

El libro, La economía de la guerra civil, presenta el trabajo, El campo en guerra: organización y producción agraria de Elena Martínez Ruiz, aquí se pueden leer otros detalles:

Prpiedad-Tierra-Guerra-Civil

Durante la guerra la producción agrícola no fue favorable a la República en comparación con la producción en las zonas controladas por los nacionalistas. En el mismo trabajo de Elena Martínez Ruíz encontramos una tabla sobre la producción de cereales:

cereales

Otros rubros como la producción de aceite presentaron una situación similar. Sin embargo, Elena Martínez aclara que los puntos de partida de ambos bandos fueron diferentes.

Producción agricola

Nota: Un versión nacionalista de la agricultura española de la época se puede leer en La NUEVA España agraria, 1937.

(II) Las ciencias y las matemáticas durante la guerra

La Guerra Civil causó una ruptura en la producción científica española, la universidad cerró sus puertas, los estudiantes se fueron al campo de batalla, muchos científicos emigraron y otros, como el matemático Ángel Palacio Gros, sobre quien ya escribimos en Proyecto VES, también se fueron a la guerra. Sobre el exilio de científicos españoles, en El País se lee que «La represión vació la universidad. De los 580 catedráticos que había, 20 fueron asesinados, 150 expulsados y 195 se exiliaron». 

Como se puede ver, la guerra tuvo terribles consecuencias para la ciencia española las cuales en este trabajo, lamentablemente, no podemos explorar en detalle. Se sugiere, por ejemplo, leer La actividad matemática en España durante la Guerra Civil, un artículo de Francisco González Redondo (FRG, 2011) en la revista Asclepio, y el trabajo Repercusiones de la guerra civil española (1 936-39) en la producción científica en Física, a través de los Anales de la Real Sociedad Española de Física y Química (1903-1975).

Aquí, solo señalaremos que los matemáticos españoles en Madrid, congregados en el LSM de la JAE alrededor de la figura de José Barinaga, trataron de continuar publicando, reuniéndose y haciendo coloquios durante la guerra. La revista RMHA y Matemática Elemental se siguieron publicando durante la guerra. Ni siquiera con sus ocupaciones en el gobierno republicano, nuestro José Gallego-Díaz desatendió su interés por las matemáticas. Recordemos que Gallego-Díaz,  junto con Sixto Ríos y Francisco J. Herrero, era becario del LSM.

Durante la guerra,

La SME continúa su vida institucional celebrando su primera sesión el 4 de enero de 1937, ausente López Soler y con José Barinaga presidiendo en funciones y poniendo “de relieve la necesidad de que todos los socios que actualmente se hallan en Madrid procuremos sostener la vida de nuestra Sociedad con la mayor normalidad posible” (FRG, 2002, p. 240).

En esta reunión la Asamblea eligió una junta directiva provisional en donde José Barinaga Mata fue nombrado Presidente y en la que José Gallego Díaz no aparece. Sin embargo, varios meses después, en la sesión del 6 de julio de 1937, el Secretario José Augusto Sánchez Pérez deja la Secretaría, y José Gallego-Díaz la pasa a ocupar. José Gallego-Díaz, como había recibido un nombramiento como delegado provincial en Madrid del Instituto de Reforma Agraria, no sería movilizado fuera de la capital lo que le permitió poder participar en las actividades del LSM.

El 2 de agosto de 1937, Barinaga envía a la JAE una relación del personal del LSM mencionando las áreas en las que están trabajando (FRG, 2011):

  • José Barinaga (director). Cuerpos cuadráticos reales no euclídeos.
  • Pedro Pineda Gutiérrez (profesor). Fundamentos de Geometría diferencial.
  • Ricardo San Juan Llosa (profesor). Métodos de Carlemann en el estudio de Funciones analíticas.
  • José Sánchez Pérez (profesor). Catalogación bibliográfica e Historia de la Matemática en España.
  • José Gallego Díaz (becario). Problemas de Biología matemática.

En efecto, José Gallego-Díaz, por requerimiento de José Barinaga, presentó una relación de los temas en los que él para ese momento investigaba (FRG, 2011):

a) Continuar mis trabajos sobre la cinética de la fermentación alcohólica —ya iniciados en el artículo que se acompaña— para la determinación estadística de los parámetros que figuran en mi ecuación general (3). Plantear el problema de su generalidad como ecuación integro-diferencial aplicando la Teoría de Volterra y Fredholm.
b) En el campo de la Biología Matemática, estudiar las características matemáticas del parasitismo múltiple para su aplicación intensiva en la lucha contra las plagas del campo.

En paralelo con sus actividades gubernamentales, José Gallego Díaz también continuó con la revista Matemática Elemental.  En 1937, en la revista soviética, Bulletin of Experimental Medicine and Biology, con el nombre de X. G. Diats publica, en ruso, el trabajo Sobre las ecuaciones integro-diferenciales de la fermentación alcohólica (Integral’nye uravnenija kinetiki alkogol’nogo brozenija, Byulleten’ eksperimental’noi, Biologii i Mediciny, III (6), 575-576, Moscow.

Sobre las ecuaciones integro-diferenciales de la fermentación alcohólica. Tomado de The “Portuguese connection” of José Gallego-Díaz (Boletim da Sociedad Portuguesa de Matemática, 72, 2015) de José M. Pacheco.

Pero finalmente la guerra hace que el LSM oficialmente cierre, al menos temporalmente, sin embargo, a pesar del cierre, sus miembros siguen trabajando, y, hacia febrero de 1938, este cierre casi llevó también a la clausura de la SME. Pero, las oportunas acciones de Barinaga lograron que, a pesar del cierre oficial del LSM, la SME se mantuviera operando de forma limitada, y, en 28 de mayo de 1938, la JAE le comunicó a Barinaga que el Ministerio de Instrucción Pública había aprobado los recursos económicos para  la reapertura del Laboratorio. Entonces, como podemos ver, los matemáticos españoles continuaron publicando sus revistas hasta el fin de la guerra. Cuando los vencedores franquistas llegaron a Madrid tomaron el control de las instituciones culturales y científicas, comenzaron a reestructurarlas y, entonces, se iniciaron las purgas en la ciencia de España.

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La familia Gallego-Díaz Fajardo

José Gallego Díaz

José Gallego-Díaz Moreno (1913-1965).Tomada del ABC Sevilla de un artículo de Juan Pasquau titulado Gallego-Díaz y un soneto (este artículo también está en la web, ver aquí).

José Gallego-Díaz casó con Purificación Fajardo Novas (1913-2006), nacida en Cuba y fallecida, a los 93 años, en Madrid, en el año 2006. De este matrimonio nacieron cinco hijos: Carmen, José (1941-2005), Ysabel, Rafael (n. 1948 y f. 2015) y Soledad. Sobre la referencia a los otros hijos fuera del matrimonio que hace José M. Pacheco, esta investigación no consiguió ningún dato en línea excepto por una nota necrológica que menciona la cifra de doce hijos en total (ver más abajo). Además, tenemos noticias de que José Gallego-Díaz trajo a Venezuela a su pareja puertoriqueña.

En su periplo por los EE. UU., José Gallego-Díaz viajó con su familia. En el periódico Nashville Tennessean (22/12/1957), se reporta que él llevó a su esposa e hijos hasta Palo Alto, California (cuando estuvo en Stanford University durante el verano, entre el 24 de junio al 17 de agosto de 1957, asistiendo al famoso Summer Institute on the Applications of Mathematics to the Social Sciences) y que, luego, ya en Nashville, sus hijos mayores, Carmen, 19, y José, 17, ingresaron como estudiantes en Vanderbilt, mientras que los niños más pequeños (Ysabel, 11, Rafael, 9, y Soledad, 6) asistieron a la Cathedral grammar school.

Su hijo, Rafael llegó a ser  programador y trabajó para el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), primero en el servicio de Biometría de esta institución, y luego en el de Informática. Rafael, falleció en Madrid, el 18 de febrero de 2015.

José Gallego-Díaz, hijo escribió una deliciosa historia sobre su primer día en la escuela en un colegio de Úbeda que enseñaba en lenguas extranjeras (no indica en cuál idioma). La historia fue inicialmente publicada en la revista literaria, INDICE y reproducida, en 1961, en la revista, VDEDA. El niño había sufrido por cinco años de osteomielitis de la rodilla, y por eso había estado en cama por todo ese tiempo. Su educación inicial fue en su casa. Escribe,

La escuela era para mí un mundo nuevo y excitante. Yo quise aprender, y mi padre me puso una profesora particular. Ella me enseño a leer y a escribir, las cuatro operaciones y – por lo menos ella decía eso – los quebrados. Apenas salí de la cama pedí ir al colegio, y después de dos años estaba viendo realizado mi sueño. Yo iba a la «cuarta elemental» del Liceo Extranjero.

Luego de describir todas las experiencias y vicisitudes del día, de cómo, desde lejos, veía a los otros niños jugar al fútbol mientras él se «comía un bocadillo y les daba de comer a los gorriones», termina diciendo que «Al final del año era el primero de la clase». José Gallego-Díaz Fajardo, como su padre, también estudió Ingeniería Agronómica, trabajó para el Cuerpo de Ingenieros Agrónomos del Ministerio de Agricultura. En el año 2005, a los 64 años, falleció en Madrid.

Soledad-Gallego-Diaz

Soledad Gallego-Díaz Fajardo

Entre todos los hijos de Don José Gallego-Díaz Moreno la más conocida es su hija Soledad. Una renombrada periodista y directora adjunta de El País de España quien luego negoció su salida del periódico por discrepancias con la empresa. En El País, Soledad además ejerció los cargos de defensora del lector y fue corresponsal en Bruselas, Nueva York y Buenos Aires. Ella formó parte del grupo de periodistas que comenzaron al poco tiempo de que El País fue fundado (hecho ocurrido en el año 1976). Soledad Gallego-Díaz está considerada como una referencia dentro del periodismo español. Hoy en día, ella continúa siendo columnista en El PaísInicialmente, luego de su retiro de El País, junto con el periodista, Miguel Ángel Aguila, Soledad participó en la creación del semanario Ahora (semanario de información política, económica y cultural). Pero luego ella se desvinculó de este proyecto y, pasó a cofundar la publicación CTXT (cuyo lema es “Contexto y Acción” y donde «buscan ejercer su oficio [de periodistas] en plena libertad, sin servidumbres a intereses políticos, editoriales o empresariales» porque  «los fundadores de CTXT sabemos además que sin pluralidad y sin una prensa realmente libre no hay democracia»). En CTXT, ella actualmente ejerce como coordinadora del consejo editorial y también escribe para la revista.

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El humanista José Gallego-Díaz: Poeta, actor, traductor y cronista

Además de enseñar, investigar y escribir sobre Matemáticas, José Gallego-Díaz, ejerció un verbo y pluma literaria. Desde los diferentes países en donde él llego a vivir, José Gallego-Díaz enviaba crónicas a varias publicaciones españolas.

Foto JGD

El profesor José Gallego-Díaz

 

José Gallego-Díaz más joven. Foto: Coboscompensatoria

Bien desde Madrid, o desde Stanford y Wisconsin en los Estados Unidos, o desde Puerto Rico, o, ya en Venezuela, desde Maracaibo o Caracas, José Gallego-Díaz enviaba a su Úbeda natal cartas con contribuciones para las publicaciones españolas como la revista Vbeda. Por una crónica en el periódico ABC de España sabemos que además de en ese periódico, él también escribió, entre otras, para las revistas literarias El Sol, Índice, Insula, Informaciones, y El Alcázar.

Así, por ejemplo, en 1960, durante su estadía en Puerto Rico tuvo lugar una exposición con cincuenta obras del pintor Cristobal Ruiz Pulido (1881-1962), y con el título, “Cristóbal Ruiz, pintor de la Loma,  envió a la revista Vbeda sus impresiones sobre este artista:

CRP

Pintura de Cristóbal Ruiz Pulido. Ciudad al mar, 1956. Museo de Jaén.

En los salones del Instituto de Cultura Puertoriqueña se acaba de celebrar una exposición…de nuestro ilustre paisano Cristóbal Ruiz…..[quien] sigue recreando con su pincel los lejanos campos donde floreció su infancia y los humanos contrastes tejidos de luz y sombra donde reposó su madurez….Si contemplamos algunas de las deliciosas marinas de «El Condado» o las que reflejan la «Bahía de San Juan» o los paisajes en cuyo fondo apuntan la lomas de Santa Marta, en San Germán, observaremos – dice Gallego-Díaz – como la riqueza de la gama cromática y la suavidad del contraste se entrelazan y armonizan como si brotaran de su paleta en un luminoso mensaje del poesía que llega a nuestro espíritu gozosamente, con el desnudo encanto de una personalidad extraordinaria, volcada en un pincel mágico que canta a la par que dibuja.

Y, en otra ocasión, en 1964, cuando ya vivía en Venezuela, los Talleres Gráficos de la Editorial Universitaria de la Universidad del Zulia publicaron un erudito estudio del escritor y catedrático español Isidoro Montiel García (1902 – Oxford,1994), autor de “Ossian en España”, sobre la historia de la famosa Universidad de Sigüenza (cuyo nombre oficial es Universidad de San Antonio de Porta Coeli) fundada por Juan López de Medina, y nuestro José Gallego-Díaz envió un artículo a la revista Aragón:

La nueva serie de “Monografía y Ensayos”, que edita la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela no ha podido nacer bajo mejores auspicios. La Historia de la Universidad de Sigüenza [1963, en dos volúmenes] es un sólido, documentado, magistral estudio, verdadero epítome del orbe universitario seguntino, a través del cual, su autor, el doctor Isidoro Montiel, pone de relieve, la galanura de estilo, acopio de numerosos textos inéditos y rigurosa crítica, las vicisitudes por las cuales pasó el “Alma Mater” inspiradora de la famosa Alcalá, desde su creación en 1489 hasta su extinción en 1837.
En sus 348 años de vida, la Universidad de Sigüenza jugó un papel de cierto relieve en la accidentada orografía de la cultura hispánica. El doctor Isidoro Montiel sabe describirnos, con riqueza cromática y exacta perspectiva, los diversos planos donde se apoyan tamaños retablos, académicos y humanos, con su inevitable cortejo de luchas, ambiciones, pleitos y pasiones; jirones de gloria intelectual junto a los andrajos de pura miseria carpetovetónica……..La impresión muy pulcra, constituye un auténtico timbre de orgullo para la imprenta de la Universidad del Zulia, en Maracaibo, Venezuela, ya que al editar esta obra ha demostrado que admite parangón con las mejores de dentro y fuera del país.

También se sabe que, a fines de los años cincuenta, Gallego-Díaz dictó una conferencia, en Fort Akinson, Wisconsin, Estados Unidos, titulada: Los dos Dones de España: Don Juan y Don Quijote. Fue un promotor de la idea de una universidad popular ubetense y escribió para recordarle y animar a su pueblo a revivir la idea de la Universidad Popular Ubetense fundada en 1921.

Nuestro biografiado también fue un amante de las musas, cultivó la poesía, tradujo poemas y los enviaba a las revistas en las que colaboraba. Citando a Karl Weierstrass (1815-1897), Gallego-Díaz dice que “No se puede ser matemático sin ser poeta” (la cita exacta del matemático alemán es “es ist wahr, ein Mathematiker, der nicht etwas Poet ist, wird nimmer ein vollkommener Mathematiker sein“– Traducción: Es verdad que el matemático, que no tiene algo de poeta, nunca podrá ser un matemático perfecto), y luego añade:

Son muy fronterizas la Poesía y la Matemática. El poeta como el matemático, ha de tener intuición e inventiva. Tienen en común la Poesía y la Matemática la sorpresa ante lo desconocido. El llegar a expresar en un teorema una verdad demostrable tiene el mismo indefinible encanto que el discurrir una metáfora original, una cadencia nueva. Una misma emoción artística une al matemático y al Poeta.

Abajo, se presenta uno de sus poemas, Corona de Espinas publicados en la revista Vbeda.

Gallego Díaz Poesia Espinas

En 1955, José Gallego-Díaz hizo una breve aparición en la película, La muerte de un ciclista, una coproducción hispano-italiana que fue premiada en el Festival de Cannes, y que estuvo dirigida por el director de cine español Juan Antonio Bardem (1922-2002) quien había sido estudiante de Gallego-Díaz en la Facultad de Agronomía.

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José Gallego-Díaz (derecha, leyendo la prensa) en la película, La muerte de un ciclista (1955).

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José Gallego-Díaz se retira del salón de clases.

También, según lo indica José M. Pacheco, Gallego-Díaz tradujo varios libros. Entre ellos, en 1954, tradujo el libro de John L. Synge Science: Sense and Nonsense (1951) como «Sentido y contrasentido de la Ciencia» (Synge, 1954), y más tarde tradujo, con el título «Física cuántica y realidad» (Bohm, 1965), un libro con ensayos de varios autores David Bohm, Stephen Toulmin, Mary Hesse y otros, que fue el producto de un simposio radial de la BBC de Londres titulado, Quanta and Reality:a Symposium for the Non Scientist on the Physical and Philosophical Implications of Quantum Mechanics (1964)Poco antes de morir, escribió varios apéndices para ser incluidos en la traducción del libro «Les conquêtes de la pensée scientifique» (1953) de Gilbert Cahen (una cotraducción con José Mª Gimeno y otros). Uno de los apéndices de este libro se tituló «Economía Matemática y Econometría». El título del libro en español es «Las conquistas del pensamiento científico» (Cahen, Editorial Norte y Sur, 1966).

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La ciencia de José Gallego-Díaz

(I) Enseñanza de las matemáticas

Como ya vimos José Gallego-Díaz empezó en esa actividad desde muy joven, llegó a escribir varios libros de problemas de matemáticas y, también, propuso muchos problemas matemáticos en revistas de enseñanza y divulgación de matemáticas tales como la revista Euclides (España),  American Mathematical Monthly Mathematics Magazine (EE.UU), Periodico di Matematiche y Archimide (Italia), y Gazeta Matematica (Portugal) y, en otras ocasiones, en estas mismas revistas, también dio soluciones originales a problemas que habían sido presentados por otros matemáticos.

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“El problema del tesoro escondido”, uno de los problemas propuesto por José Gallego-Díaz.

Ya mencionamos su participación como tutor de los aspirantes a estudiar ingeniería, y sus clases de Probabilidad y Geometría. En el periódico Nashville Tennessean ya mencionado, Jose Gallego-Díaz estima que él (para 1957) había enseñado matemáticas a más de 500 de los principales ingenieros españoles. También están sus libros que impulsan su idea de que las matemáticas se pueden transmitir mejor mediante ejercicios y problemas especialmente diseñados para enseñar. Sus libros publicados en España más conocidos son: Curso de Matemática en forma de problemas (1942, 1944 y 1955), Formulario de Matemáticas generales (1942), Nociones de cálculo vectorial y complementos de Matemáticas (1943), Problemas de cálculo de probabilidades (1948) y, en coautoría con Rey Pastor, Norte de problemas (1950).

(II) Economía matemática

Su interés por los temas económicos lo llevan a elegir la economía matemática como tema de su tesis doctoral, bajo la supervisión del matemático y economista Olegario Fernández-Baños (1886-1946), se tituló «Sobre las hipótesis que sirven de fundamento a la Economía Matemática».

«El 23 de Noviembre de 1945,–dice Javier de Lorenzo– tras ser “vista y leida” por T. Rodríguez Bachiller, es calificada con Sobresaliente y se le concede el Premio Extraordinario de Doctorado. Los tres últimos capítulos que componían la tesis -dedicada “A la memoria de mi padre”-, fueron publicados en la Revista de Economía de Lisboa, en 1951, con los títulos: “Clasificación funcional de la ofelimidad”, vol. IV, fase. 11, pp. 57-62; “Los espacios de Riemann y la Economía matemática”, vol. IV, fase. 111, pp. 129-140; “Las ecuaciones en derivadas parciales de la ofelimidad”, vol. V, fase. 11, pp. 73-85». Las razones por las que tuvieron que ser publicadas fuera de España ya fueron explicadas.

“Ofelimidad” es una palabra que fue inventada por el economista Wilfredo Pareto (1848-1923) para condensar en un vocablo de preciso significado intrínseco lo que en las ciencias económicas se conoce como “valor de uso” (el valor de utilidad que una persona le da a cierto objeto). Javier de Lorenzo escribe:

El abandono de la métrica euclídea le parece imprescindible por dos razones: En primer lugar, la distancia métrica euclídea es invariante respecto al grupo de los movimientos. Y en Economía, como en cualquier otra disciplina natural, carece de sentido hablar de tal tipo de invariancia. Por manejar fenómenos naturales, la Economía parece depender de un concepto de distancia cuya invariancia se manifieste respecto a cambios de escala. Invariancia que reflejaría, por ello, un fenómeno como el de la elasticidad. Es lo que obligaría o bien a introducir otra noción de distancia, o bien otro tipo de espacio subyacente. En segundo lugar, la elección de una unidad de medida determinada parece, en Economía, tan inconveniente como innecesaria. Ningún objeto natural económico posee unas propiedades físicas que permitan caracterizarla como única y natural. Y la elección de una unidad de este tipo se muestra imprescindible en la métrica euclídea. Estas dos razones le llevan a adoptar como base un espacio métrico en el cual el concepto de distancia no dependa de unidades de medida y sus posibles cambios; y ese espacio lo encuentra en el generado por la geometría pseudo-euclídea o métrica de la relatividad restringida que “sirve para explicar la mayor parte de los fenómenos que hasta ahora sólo se describían de un modo empírico y aproximado”. Gallego Díaz pasa, así, al manejo de una Economía matemática no-euclídea. A la vez que adopta como base del espacio económico el pseudo-euclídeo, admite como modelo mecánico el de la difusión para la circulación económica, en lugar del modelo de la conducción del calor…

En «Una nueva métrica como ensayo para axiomatizar la Economía» publicado en la revista «Theoria» en 1954, José Gallego Díaz introduce el tema diciendo:

Por una explicable fuerza de inercia se utiliza, desde hace siglos, la métrica euclídea en las ciencias experimentales. La rutina, enemiga acérrima del progreso científico, actúa sobre nosotros con fuerzas insospechadas y operando en las zonas abismales del subconsciente se atrinchera, blindada de tradición, en cómodas zanjas de indiferencia peyorativa. Pretendemos con éste nuestro trabajo introducir una nueva métrica en las ciencias de la naturaleza, es decir, en todas aquellas que se basan en la observación y experimentación y que dependen, por tanto, de medidas, estando así sometidas al control numérico siempre, lo cual permite rechazar o admitir una hipótesis, contrastándola con la realidad. La Termodinámica, la Economía, la Biología, la Psicofísica, la Cibernética y otras muchas ciencias entran de lleno en nuestro dominio. Queremos advertir que nuestro objeto no es dar una respuesta causal o intrínseca de la gran masa de fenómenos cuya sede es el espacio-tiempo. Ni el de interferir, por ende, con la teoría de la relatividad. Nuestra métrica aspira a describir tan sólo los múltiples fenómenos de la realidad en cuanto son susceptibles de representación en el plano o en el espacio euclídeo ordinario de tres o de n dimensiones. Pero, precisamente, su interés y su originalidad —si es que la tienen— radica en ello. Nuestra posición es de tendencia extremista en un solo sentido: negamos la validez o vigencia de la métrica euclídea para la explicación de los fenómenos experimentales, y ello en atención a que, como veremos en seguida, sus intrínsecas características son totalmente inadecuadas al fin perseguido.

En el libro «Las conquistas del pensamiento científico» de Gilbert Cahen ya mencionado, trae tres apéndices que escritos por José Gallego-Díaz, uno de ellos es sobre ste tema y lleva por título: «Economía Matemática y Econometría». Otros de sus trabajos es, A note on the arc of elasticity of demand.

(III) Biología matemática

Otra área de especial interés del profesor José Gallego-Díaz fue la Biología matemática. El italiano Vito Volterra (1860 – 1940) está considerado como el padre de la Biología matemática y Nicholas Rashesvesky (1899 – 1972) como el fundador de la Biofísica matemática o como lo dice Gallego-Díaz: «el fundador de la Microbiología Matemática. Su obra es a la de Volterra como la teoría molecular es a la Termodinámica».
José Gallego-Díaz, aunque se preocupó mucho por este tema, publicó poco en esta área. Aparte de su artículo en ruso, sus publicaciones más importantes son: Gallego-Díaz, José (1946). Una nueva teoría matemática de la división de las células, Gazeta de Matemática 29, pp. 12-13 y un artículo visionario sobre esta disciplina publicado, en 1960, en la revista, El Museo Canario, publicó el artículo, La biología matemática, ciencia del futuro (Vol XXI, Enero-Diciembre, 1960, No. 73-74, p. 203 – 210; este artículo también aparece publicado en la revista venezolana PARAL, No. 3, 1965).
El horizonte, preñado de promesas, que nos ofrece hoy la Biología Matemática es sólo comparable al que pudieron gozar nuestros padres ante el maravilloso espectáculo de la Física Atómica. Apenas si existe algún capítulo de la Biología en donde no figuren números, series, medidas, derivadas, elasticidades, integrales, ecuaciones diferenciales o integrodiferenciales. En el estudio moderno de los seres vivos se aplican los más diversos procedimientos y técnicas, casi todos ellos producidos más allá de las lindes de la Biología pura. Así, y para sólo citar casos triviales, el médico juzga de la intensidad de una infección midiendo la velocidad de sedimentación y contando el número de leucocitos; el botánico define variedades y especies por las dimensiones de ciertas células y órganos; el fisiólogo estima las fluctuaciones ácido-básicas de la tetania [son contracciones dolorosas de los músculos de las extremidades provocados por la disminución del calcio en la sangre o aumento en la alcalinidad (o basicidad) de los fluidos del cuerpo, o por electrocución] midiendo las variaciones paralelas de la cronaxia [una medición de la excitabilidad del tejido nervioso o muscular]; el farmacólogo decide del valor de una terapéutica aplicando los métodos más modernos de la estadística matemática; el ingeniero agrónomo combate ciertas plagas de los frutales aplicando la teoría matemática de la lucha por la vida [un traducción del término en inglés struggle for existence acuñado por Charles Darwin; es una metáfora que resume en ella a todos los factores que afectan la supervivencia y reproducción de un organismo cualquiera. Para mayores detalles, leer Darwinismo y matemáticas (las cursivas son nuestras)]. Ya no es posible,—y mucho menos lo será en el futuro—, realizar cualquier avance por los campos que exploran las ciencias biológicas sin hallarse pertrechados de los más sutiles y complejos instrumentos matemáticos.
……….
Hoy, no nos duela confesarlo, gran parte de la Biología se encuentra en la fase de medir, esperando que brote la idea aún no nacida. Hay quien se ocupa en medir las corrientes eléctricas producidas por la excitación de una neurona y hay quien se dedica a observar las fases de miles de mitosis, cronometrándolas cuidadosamente, ambos con la esperanza, no con la certeza, de que, siguiendo esos caminos se llegue al descubrimiento de alguna ley. La Biología se encuentra, pues, en su período «precopernicano».
Como afirma con gran precisión el famoso biólogo von Bertalanffy [Karl Ludwig von Bertalanffy (1901-1972), biólogo y filósofo austríaco, nacido en Atzgersdorf, cerca de Viena, es el padre fundador de la teoría general de sistemas y autor, entre otros, de los libros Problemas de la vida y Teoría moderna del desarrollo: una introducción a la biología teórica], poseemos una masa portentosa de hechos, pero ni el menor atisbo de las leyes qué los gobiernan. Para conseguir una legalización de los fenómenos biológicos es imprescindible, digámoslo una vez más, dominar la Matemática Moderna. Por más que conociésemos las diversas reacciones que se producen, el problema seguiría sin solución, pues la cuestión estriba no en cómo se producen esas reacciones sino en cómo se coordinan armónicamente. Es preciso, en muchos casos, acudir a contemplar los hechos desde un punto de vista del cual aun carecemos [ver, por ejemplo, The Dawn of Quantum Biology de Philip Ball en Nature]. La llamada «Biología Cuántica», sí bien casi recién nacida, está destinada a poner en claro delicadísimos fenómenos en la actualidad inexplicables. A la conocida objeción de que en este campo las construcciones son aún prematuras, podría replicarse que cuando Copérnico, Galileo y Newton establecieron los cimientos del inmenso edificio de la Física Moderna poseían muchísimos menos hechos y experiencias de las que están actualmente al alcance de los biólogos.
Para que el biólogo no vaya a creer que con la empiria termina la ciencia y que él no necesita de la inspiración teorética, conviene poner siempre ante sus ojos el luminoso ejemplo de las teorías físicas. De este modo comprenderá que toda ciencia teórica es, a la vez, ciencia de leyes; de no ser así, una ciencia legal no sería posible en absoluto.
Hace ya mucho tiempo que la Física y la Química son ciencias teóricas. Es de esperar que pronto acontezca lo mismo con la Biología, a pesar del evidente despego que gran número de biólogos sienten por el pensamiento abstracto.
Precisamente por esto se impone la formulación de una «Biología Teórica». Y aun más: de una «Metabiología»…..Es seguro que futuras investigaciones terminarán por suprimir el carácter particular y un poco misterioso de algunos procesos biológicos y, al referirlos a leyes cósmicas generales, patenticen el poder unificador de la matemática dentro de la Biología.

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José Gallego-Díaz en Venezuela

José Gallego-Díaz vino a Venezuela a principios de los años sesenta y se estableció en Maracaibo en donde obtuvo un puesto de profesor en la Facultad de Agronomía de La Universidad del Zulia (LUZ), y se sabe que también dictó clases en la Facultad de Economía de esa universidad. En LUZ enseñó entre 1961 y 1964. Venía él de ser profesor en la Universidad de Puerto Rico (en Río Piedras y Mayágüez, 1958-1960). José Gallego-Díaz, por supuesto, no es el único profesor español en Venezuela. Entre los años 1936 y 1970 inmigraron al país decenas de científicos, médicos, ingenieros y otros intelectuales españoles quienes ayudaron a forjar instituciones, formar talentos e implantar la cultura científica en el país. A todos ellos los venezolanos les debemos mucho.

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Prof. Alberto Sáez.

Entre algunos de los científicos españoles que José Gallego-Díaz seguramente encontró en Venezuela estaban los físicos Alberto Mariano Sáez y Fernández de Toro (1922-2004), Eduardo Gil Santiago (1903-1979), y Nicolás Molina González (1916-1997), los matemáticos Antonio Flores de Lemus Giménez (1913-1992), Ángel Palacios Gros (1913-1992), Juan Lorenzo Bravo (1923?-2012?) quien, en 1975, fue mi profesor en el curso de Matemáticas III: Análisis lineal (siguiendo el famoso libro de Kreider, Kuller, Ostberg & Perkins), Inocencio Aldanono (f. 1971), y Ernesto Corominas (1913-1992), el estadístico matemático Antonio Repiso Granado (f. 1969) y tantos otros exiliados españoles, como el humanista, paleógrafo – estudio de las escrituras antiguas– y académico canario, Agustín Millares Carlo (1893-1980) y el geo-economista, Marc-Aureli Vila i Comaposada (1908-2001).

En la Universidad del Zulia, Gallego-Díaz coincidió con el físico, Alberto Mariano Sáez, quién, en el año 1959, fundó el Instituto de Cálculo de la Universidad de Zulia y, entre 1959-1960, fue la persona instrumental que facilitó traer la primera computadora que se utilizó en esa universidad (una IBM 610 Auto Point Computer, la primera computadora personal del mundo, cuyo costo era de 55 mil dólares y de las cuales IBM solo produjo 180 modelos).

Utilizando las facilidades de computo de esta máquina, Alberto Sáez y José Gallego-Díaz trabajaron en un método de ajustes de mínimos cuadrados y en la Convención Anual XI de la ASOVAC, Caracas, 1961, presentaron el trabajo titulado: Un método intrínseco de ajustes por mínimos cuadrados y su programación para el cálculo automático con la IBM 610.

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Con el mismo título, este trabajo fue luego publicado en la Revista de la Universidad del Zulia (Segunda época), Número 14, Abril-Junio, 1961.

José Gallego-Díaz continúa pensando en nuevos e interesantes problemas de matemáticas. En 1964,  la revista American Mathematical Monthly recibe un problema sobre la parábola el cual fue luego resuelto por dos personas y las soluciones publicadas en la misma revista.

Parabola-problema-zulia

Por otra parte, la Universidad del Zulia le pidió a José Gallego-Díaz que escribiera un texto de Matemáticas y, en 1963, cumpliendo con esa solicitud, José Gallego-Díaz publica el primer volumen de la obra: Curso General de Matemáticas, Volumen 1, Universidad del Zulia, 1963. Lamentablemente, él no llegó a publicar el siguiente volumen.

Libro matematicas Jose Gallego Diaz

Libro matematicas Gallego Diaz LUZ

 

Agustin-Millares

El humanista y académico canario Agustín Millares.

En un homenaje póstumo que se le realizó a José Gallego-Díaz después de su inesperado fallecimiento, el gran humanista y paleógrafo, Agustín Millares Carlo (1893-1980), quien, entre 1959 y 1974, vivió en Maracaibo, Venezuela, pronunció un discurso en el Colegio de Economistas de Venezuela (Seccional Zulia) en donde detalla las circunstancias sobre cómo conoció a Gallego Díaz en la Universidad del Zulia:

¿Quién era aquel hombre de revuelto pelo entrecano y de nerviosos gestos que casi a diario veía yo, camino de la Biblioteca General, llenar de números y de fórmulas el encerado [pizarrón] de una de las aulas de la Escuela de Economía?

Por dicha grande para mí una extraña circunstancia me deparó su trato. Poseía nada menos que el manuscrito original de las Ordenanzas municipales concedidas a la ciudad de Úbeda, en Andalucía, su pueblo natal, por los Reyes Católicos, y me hacía el honor de averiguar mi opinión sobre tan valioso códice. Así conocí a José Gallego Díaz, e inicie con él una amistad que el transcurso del tiempo [se] fue haciendo más estrecha.

Al terminar sus clases, solíamos vernos muchas veces en la Biblioteca, para cuyo Boletín preparó en 1963 un Ensayo sobre una bibliografía de la física clásica y moderna, estudio modelo, para el que adoptó fundamentalmente la clasificación usada en sus rencesiones por la revista inglesa Physics Abstracts, y en el cual puso hábilmente a  contribución cuantos recursos, directos o indirectos, logró haber en la mano, «Toda clasificación – escribió entonces a modo de prólogo – supone la introducción de uno 0 más elementos arbitrarios por parte del recopilador. Por ende, agradeceremos a nuestros lectores que nos sugieran las modificaciones o innovaciones que a ellos les parezcan oportunas, y que procuraríamos tener en cuenta en el futuro, ya que esta bibliografía en modo alguno tiene carácter de cerrada, pues pensamos continuarla en números posteriores del Boletín, para intentar con ello mantenerla al día».

Palabras notables, que hemos reproducido en su integridad, porque ellas ponen de relieve una de las características de toda la obra de Gallego Díaz: la de no ser los suyos trabajos cerrados, sino perennemente susceptibles de novedades celosamente aquilatadas, así como de complementos y rectificaciones.

El año 1964 es un año importante para José Gallego Díaz, ya que en ese año, según parece recibió un sustancial financiamiento de la Fundación Ford para realizar investigaciones en Biología Matemática (nuestros intentos con la Fundación Ford para validar esta información no fueron concluyentes²). Ese mismo año viene a Caracas a ejercer como profesor en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela y también dicta clases en la Escuela de Economía.

Si bien el arte, la ciencia (y también el sexo) tienen elementos comunes: ambas son actividades humanas que requieren de imaginación y son placenteras de hacer, pocos científicos son dados al arte y a las humanidades. Es más, muchos científicos rechazan las humanidades o lo literario como actividades incompatibles con el quehacer de la ciencia (y muchos humanistas también siente rechazo por la ciencia; Unamuno, por ejemplo).

Esta división, ficticia pero real, entre las ciencias y las humanidades, fue descrita por C. P. Snow, quien al igual que José Gallego-Díaz se sentía cómodo en ambos mundos. En su famoso ensayo The Two Cultures(tema que en el 2010 fue revisitado por Lisa Jardine (1944-2015) – la hija de Jacob Bronowski, ver abajo), en un ensayo titulado “C. P. Snow’s Two Cultures Revisited” (este ensayo se puede bajar aquí,ver página 49).

La división es ficticia porque en el acto de crear: un teorema, una nueva idea científica, un poema, o una novela, está de por medio lo que es común: la humanidad, la imaginación y la creatividad. Otro gran hombre, familiar entre los mundos de la poesía y las matemáticas fue Jacob Bronowski (1908-1974), quien en su libro, ‘Ciencia y los Valores Humanos‘, nos dejó el siguiente pensamiento:

…sólo existe una actividad de creación, actividad que se lleva a cabo por igual en las artes y en las ciencias. Sería erróneo pensar que la ciencia no es más que un modo de registrar mecánicamente los hechos, y sería erróneo imaginar que las artes no son sino el resultado de remotas e íntimas fantasías. Lo que da humanidad y universalidad a una y a otras es la impronta de la mente creadora. He dicho que el acto de la creación radica en el hallazgo de semejanzas ocultas. El científico y el artista cogen dos hechos o dos experiencias separadas y distintas, descubren en ellas semejanzas que no se habían percibido anteriormente, y crean la unidad al mostrar esas semejanzas.

En consecuencia, el acto de la creación es original. Pero no termina con la actividad del que lo origina. La obra de arte o la obra de ciencia son universales debido a que todos las recreamos. Si el poema nos emociona y si seguimos el teorema, ello se debe a que en ellos descubrimos otra vez la semejanza que el creador percibió antes que los demás. El acto de la apreciación repite el acto de la creación, y nosotros (todos) somos los actores, los intérpretes de esta repetición…..

Sobre este tema de las dos culturas también resulta muy ilustrativo leerse el artículo, “The Third Culture” de John Brockman (y si pueden hacerlo el libro del mismo nombre).

José Gallego-Díaz era una persona muy culta, un tanto bohemia y con una gran reputación en matemáticas. El profesor Henryk Gzyl (UCV, ahora en el IESA) debido a la gran reputación que José Gallego-Díaz tenía tomó como oyente su curso de Geometría y recuerda que José Gallego-Díaz era un hombre «muy dicharachero, en el sentido en que lo son las personas articuladas verbalmente, y de un humor ácido». El físico Luis Peralta, quién también lo conoció, rememora que, en Caracas, José Gallego-Díaz manejaba un carro marca Volkswagen (modelo Beetle “Escarabajo”).

Goodwin Brian and Jesus Alberto Leon

(Izq.) Biólogo teórico, canadiense-británico, Brian Goodwin, (derecha) biólogo y matemático venezolano Jesús Alberto León y (arriba y en medio), el físico argentino, Alberto Jech. La ocasión es la XIV Escuela Latinoamericana de Física, julio 1972.

Jesús Alberto León y José Gallego-Díaz

Hoy en día, en los medios científicos venezolanos hay un poquito más de tolerancia hacia las humanidades y hacia quienes quieren ejercerla junto a su vocación científica. Pero, a principios de los años sesenta, en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela, querer hacer ciencia y literatura al mismo tiempo generaba una gran incomprensión del medio y de los profesores.

¡Qué gran alegría entonces para el joven biólogo y matemático interesado en la filosofía y poesía, y hoy poeta, Jesús Alberto León conseguir en Venezuela a alguien como José Gallego-Díaz en la Facultad de Ciencias!

Jesús Alberto León, nos escribe³:

Fui muy cercano a él. Fui su preparador en algunos de los cursos que dictó en la Facultad de Ciencias (también dio clases en Economía). Le debo mucho, sentí por fin que alguien de la Escuela de Física y Matemáticas comprendía lo que yo quería hacer. Me estimuló. Creo que influyó para que la EFM me contratara, apenas estuve graduado en Biología (necesitaban, claro, que ya yo tuviera un título).  Hacen ya 50 años! Era muy generoso: en una ocasión estuvo dándome clases personales sobre los usos de las funciones de variable compleja. Así mismo me regaló libros. Aún guardo los tomos de la Teoretishe Biologie de von Bertalanffy, un clásico. Y no sólo de ciencias: me reveló la gran novela Viaje al Fin de la Noche de Louis Ferdinand Céline y me hizo leer con más cuidado a André Gide. Celebraba que yo escribiera poemas y cuentos y me apoyó también en eso (hacen 50 años también de mi primer libro de relatos: Apagados y Violentos). En fin, alguien verdaderamente estimulante. Mucho deploré su muerte por accidente de tránsito. ¡Me quedé sin nadie que me ayudara a crecer intelectualmente! Por suerte sobreviví. ¡Lo recuerdo tanto! Estuvo apenas un año entre nosotros. Siempre a la orden.

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Fallecimiento

 

ABC, Sevilla, 18/02/1965

No contamos con los detalles del caso pero tenemos algunas referencias que nos permiten construir la siguiente historia que debe ser verificada. El martes, 16 de febrero de 1965, Don José Gallego-Díaz Moreno, bajó de Caracas hacia el Aeropuerto de Maiquetía a buscar a su hijo José Gallego-Díaz Fajardo de 23 o 24 años. Al regreso el vehículo en donde viajaban de vuelta a Caracas fue impactado por otro. No tenemos claro si viajaban en un taxi y este fue impactado por otro carro, o si el carro en donde viajaban fue impactado por un taxi. Como resultado del choque José Gallego-Díaz, padre murió en el accidente y su hijo sufrió heridas.

Por las notas necrológicas sabemos que la Facultad de Ciencias de la UCV observó un día de luto por su muerte  y que su funeral fue efectuado en la capilla de la Ciudad Universitaria de la UCV. Una de las notas necrológicas contiene una imprecisión sobre los años de enseñanza de José Gallego-Díaz en el país. Hasta ahora no tenemos evidencias de que él haya enseñado en Venezuela antes de 1960 por lo que la frase «antes de venir hace siete años a Venezuela» no nos parece correcta.

¿Qué se ha dicho sobre José Gallego-Díaz?

  • Era capaz de resolver problemas con extraordinaria originalidad
  • Que daba clases en casa de su madre en la callle de Espalter (cerca del Museo del Prado).
  • Sostenía tertulias en el cafetería Zahara, en la Gran Vía, Madrid.
  • Que no llegó a ser nombrado hijo predilecto de Úbeda.
  • Que fue uno de los primeros en leer a Joyce en España, y entenderlo.
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Dibujo de David Padilla sobre José Gallego Díaz tomado del artículo, El genio raro de Úbeda.

Juan Benet, en Otoño en Madrid hacia 1950, Alianza Editorial, 1987, p. 31-38, dice : «Yo dudo mucho de que la ducha escocesa, la rigurosos educación puritana, la disciplina de un gimnasio alemán, todas las humanidades de Tubinga o la benevolencia e ilimitada sapiencia de un Burckhardt fueran más formativas que aquella clase de matemáticas con Gallego Díaz. Para empezar, una hora de matemáticas con él suministraba trabajo para doce o quince horas de estudio durante los siete días de la semana, domingos incluidos».

Se contaba de Gallego Díaz que una vez dando una clase de cálculo vectorial, así lo relata Víctor Márquez Reviriego, dijo la siguiente explicación: «Una vez entré en una iglesia y el cura decía que el Espíritu Santo era una paloma..Bueno, pues yo digo: “Un vector es una flechita”. Pintó la flecha en la pizarra, y se fue».

En el discurso ya mencionado de Agustín Millares Carlo para recordar a José Gallego Díaz, el conocido humanista isleño terminó su pieza oratoria con las siguientes palabras:

Creo que al eminente profesor que fue Jose Gallego Díaz podría aplicársele, con una ligera enmienda, la definición que del orador perfecto nos dejó Quintiliano: vir bonus, docendi peritm: hombre bueno y perito en el arte de enseñar. Y eso fue él: un hombre bueno, presto siempre a prodigar los tesoros de la santa amistad, el bien más inestable que Dios ha puesto en los corazones humanos, y un hombre sabio, creador de ciencia y capaz de transmitirla a los demás desde la cátedra y en el libro.

José Gallego-Díaz vivió entre nosotros, dejó un texto publicado, varios artículos y huella en algunas personas en Venezuela. La fatalidad le impidió ser el padre de la biología matemática en Venezuela. Un mérito que ahora le corresponde a Jesús Alberto León. Sin embargo, con su estímulo temprano hacia Jesús Alberto León, su espíritu y humanismo están presentes en el proto-germen del inicio de esta disciplina en Venezuela y nos motiva fuertemente a nosotros, en el Proyecto VES, a investigar y escribir la historia de la biología matemática en Venezuela.

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NOTAS

(1) Actas del encuentro de matemáticos andaluces,Vol. 1, Universidad de Sevilla, Secretariado de Publicaciones, 2001.

(2) Los archivos antiguos de la Fundación Ford están en el Rockefeller Archive Center (archive@rockarch.org) . Escribimos a esta institución de donde recibimos respuesta de parte de Monica Blank quien, el 10 de junio de 2014, escribió lo siguiente:

I searched the 1964 Ford Foundation Annual Report and also looked at the Ford Foundation cards and could not find any citations for Jose GallegoDiaz. The Ford Foundation did not provide us a list of grants or fellowships for individuals and we don not have the files here.

Sorry about the bad news.

Sincerely,

Monica Blank
Archivist

Lo cual como se ve no indica que José Gallego-Díaz no haya recibido el financiamiento por 24 mil dólares en 1964 para investigar en matemática biológica, como lo afirma Salvador Guerrero Hidalgo en su semblanza de Gallego- Díaz, sino que la información no está en los archivos que actualmente custodia el Rockefeller Archive Center.

(3) Jesús Alberto León, Comunicación privada por email, 10 de junio 2014.

SOBRE EL AUTOR:
José G. Álvarez Cornett (@Chegoyo en Twitter)
Miembro de COENER, del grupo “Physics and Mathematics for Biomedical Consortium“, y de la American Physical Society (APS). Representante de los Egresados ante el Consejo de Escuela de Física, Facultad de Ciencias, UCV.

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©Chegoyo 2016.

 

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One Response to "Vida, arte y ciencia en José Gallego-Díaz (1913-1965): un brillante matemático español en Venezuela"

  1. Soledad Gallego-Díaz says:

    Estimado señor Álvarez-Cornett: Le agradezco mucho su gran ensayo sobre mi padre, José Gallego-Díaz. Es un verdadero placer saber que su memoria sigue viva en Venezuela, gracias al esfuerzo de personas como usted. Un saludo agradecido y muy cordial, Soledad

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