Científicos emprendedores

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ENSAYO
José Álvarez-Cornett
(@chegoyo en Twitter)
CARACAS (Chegoyo.com)
19/Agosto/2015

 

Originalmente publicado en
infoCIUDADANO.com el 18/05/2011.
Nueva versión editada y revisada.

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Haciendo ciencia aplicada, qué cómo y con quién

El vienes, 13 de mayo del 2011, tuve la oportunidad de participar como ponente en el foro, Haciendo ciencia aplicada, qué, cómo y con quién, organizado por el Dr. José Antonio López (@jalccs), jefe del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias (UCV). Mi charla la titulé, Hacer FE: Asunto ético y vital. En mi presentación expresé mi deseo que la (F)ísica en Venezuela se hiciera con (E)mprendimiento, es decir, con FE y expliqué que por emprendimiento quería significar dos cosas: tener un espíritu empresarial emprendedor y un espíritu de pro-activismo.

Luego,  fortuitamente, el domingo 15 de mayo, ya tarde en la noche, participé en un intercambio de tweets entre @meste48  (María Eugenia Este, MEE) y @bscharifker (Benjamín Scharifker, BS) que estaba en progreso a esa hora cuando me acerqué al computador, y en donde ellos discutían sobre ciencia, la culturización del ciudadano en Ciencia y Tecnología (CyT), la apropiación ciudadana de la ciencia, y sobre, en palabras de MEE, “el imperativo organizacional y estratégico de la comunicación que tienen los científicos.” BS, por su parte, decía que concordaba plenamente con MEE en que “ la comunicación pública de la CyT es fundamental: conocimiento que no se comunica no existe.”

José Álvarez Cornett, organizador de TEDx Tierra de Gracia, celebrado el 6 de noviembre de 2010.

José Álvarez Cornett, organizador de TEDx Tierra de Gracia, celebrado el 6 de noviembre de 2010.

Pero, añadía BS, que él cree que es “imprescindible que comunicadores y científicos trabajen mano a mano para lograr divulgación pública de CyT” y que “el esfuerzo puede ser institucional pero también de iniciativa privada.”  Temas estos que someramente los había tocado en mi ponencia.

Este twitter-diálogo entre MEE y BS, más algunas reverberaciones en mis oídos de algunas discusiones inconclusas sobre asuntos relacionados que fueron realizadas durante el foro del viernes, me animaron a iniciarme, hoy, lunes 16 de mayo, en la escritura de esta nota para ahondar sobre varios aspectos que, por razones de tiempo, no pude explicar durante mi presentación.

Coloritmo

Opciones sustentables

Durante mi charla expresé mi aspiración a tener una Venezuela, no petrolera, y un país de “buen vivir” — avances notables en la sicología y organización positiva, permiten  crear índices de buen vivir diferentes a los índices de crecimiento. Un país puede crecer económicamente y tener baja calidad de vida. Igualmente, el desarrollo de un proyecto puede hacer crecer la economía de un sector y contribuir al producto interno bruto (PIB) al tiempo que  destruye la calidad de vida de algún otro sector. De forma que lo importante no es solamente el crecimiento económico, sino desarrollarse sustentablemente y crear un mejor bienestar y buen vivir en toda la sociedad. Tener un país de buen vivir necesariamente implica la reducción significativa de la pobreza y la inequidad.

También dije que pienso que Venezuela puede iniciarse en un camino hacia un desarrollo sustentable si:

(1) nos apoyamos en nuestro recurso más importante que es la gente;

(2) desarrollamos el conocimiento y talento de nuestros conciudadanos;

(3) creamos “clusters” (agregados) de empresas innovadoras basadas en CyT;

(4) aumentamos los niveles de educación de la población, y creamos una masa crítica de ciudadanos culturizados en CyT;

(5) aplicamos las tesis del Capitalismo Natural (ver Nota 1 al final);

(6) nos apalancamos en la tropicalidad, es decir, en el hecho de que somos un país tropical (muchas veces al término “tropical” le damos injustamente una connotación negativa); y

(7) en las opciones geográficas que tiene Venezuela: Es decir, en los escenarios paisajístico con proyecciones turísticas inigualables que el país posee, el buen y sabio aprovechamiento de los recursos hídricos, recurrir al uso de la energía solar, mejor aprovechamiento de los suelos de vocación agropecuaria y forestal, usar los recursos no renovables (yacimientos mineros y petroleros) para apalancar la economía y trabajar para crear una economía no petrolera, y utilizar el hecho de que Venezuela es como una “bisagra geográfica” de las Américas–estamos a muy buenas distancias de la mayoría de los puertos del mundo– para desarrollar el comercio internacional. El lector interesado puede leer más sobre este tema en nuestro ensayo, Gente, tropicalidad y opciones geográficas.

Coloritmo

Lord Kelvin, Carlos del Pozo y Sucre y Vicente Marcano

El tema de ser proactivo es un asunto vital. Los científicos venezolanos ha sido muy tímidos y poco proactivos a la hora de divulgar, interactuar con los ciudadanos y defender la ciencia—hay excepciones.

Durante mi presentación, mencioné varios casos de físicos emprendedores (en el sentido empresarial) como Lord Kelvin, muy conocido por los estudiantes de física como un estupendo físico teórico (661 artículos científicos publicados) pero totalmente desconocido como el gran magnate de los negocios que fue (70 patentes y la marca Kelvin & James White; fabricaba brújulas de navegación y galvanómetros).

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Reloj Kelvin & James White, producido por emprendimiento de Lord Kelvin.

Kelvin ocupó los cargos de Director de Atlantic Telegraph Company (la empresa que lanzó el primer cable submarino para el telégrafo entre Irlanda y Canadá 1857-66), fue jefe del proyecto de la central hidroeléctrica de las Cataratas del Niágara y vicepresidente de Kodak Company.

En mi presentación me era muy difícil no mencionar dos casos de venezolanos ejemplares: Carlos del Pozo y Sucre quien en 1800 sorprendió a Alejandro Humboldt en Calabozo con sus experimentos de electricidad. ¡Imagínense en el medio de los llanos, en plena alborada del siglo XIX, había un cumanés haciendo física con equipos que había construido él mismo! ¿No es esto ser proactivo?

El siglo XIX venezolano es de guerras, pero en medio de ellas, un científico venezolano hacia ciencia, me refiero a Vicente Marcano, un químico quien estudió la composición química de nuestros frutos tropicales, la fermentación de alimentos, hizo análisis de las aguas minerales y potables, y estudios de química de los suelos, y publicó tres libros entre ellos los Elementos de Filosofía Química–según la Teoría Atómica, (1881), fue instrumental en la creación de la Sociedad de Química de Caracas (1877), la Sociedad Farmacéutica de Venezuela (1882) y del Laboratorio Municipal de Química de Caracas, y como gran divulgador de la ciencia, con prosa muy fluida, escribió para los periódicos de su época: La Opinión Nacional, El Diario de Caracas y La Revista.

Vicente Marcano, del jugo de la piña, sintetizó por primera vez la enzima bromelina con la cual uno de sus discípulos de apellido Mosquera, en el mismo año de la muerte de Marcano, creo un método para predigerir carnes y, en 1891, fundó en Detroit, USA, la empresa Julia Food Co. que comercializaba el producto Mosquera´s Beef Jelly.

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Tots and Quots: El emprendedor Bernal

BernalbookEn mi charla, sin embargo, no pude contar la historia de John D. Bernal (1901-1971). Un gran científico emprendedor, en el sentido de proactivo, conocido en Inglaterra como the sage (el sabio), y, ahora, aprovecho aquí la oportunidad para contar su historia.

John Bernal fue un físico, historiador de la ciencia y, como lo explicaré más adelante, un hombre de gran impacto durante la Segunda Guerra Mundial (SGM). Como físico, Bernal fue estudiante de William Bragg y se dedicó a estudiar la cristalografía de rayos X, determinando la estructura del grafito, desarrollando uno de los primero goniómetros espectrales para rayos X (un equipo para observar y medir la emisión y absorción del espectro) y, luego, se dedicó a fundar la disciplina del análisis cristalográfico de sustancias orgánicas y de las proteínas, llegando a ser el primero en tomar fotografías de rayos X de los cristales de proteínas hidratadas.

Sus dos estudiantes doctorales más famosos fueron Dorothy Hodgkin (1964) y Max Perutz (1962) —ambos ganadores del premio Nobel en Química, fecha del premio en paréntesis. Como historiador de la ciencia, Bernal es conocido por sus obras La Función Social de la Ciencia (que prácticamente se puede decir que fue el primer libro de sociología de la ciencia) y su Ciencia en la Historia (en 3 volúmenes). La historia de Bernal que les quiero contar está relacionada con la SGM, y tiene que ver indirectamente con la creación de una disciplina de las matemáticas aplicadas que hoy se llama “Investigación de Operaciones.

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Varios años antes de que ocurran los acontecimientos que voy a narrar, en  octubre de 1930, Bernal, junto con el biólogo Solly Zuckerman, ambos emocionados por las palabras del Primer Ministro inglés, Ramsay MacDonald (del partido Laborista) quien pedía en su discurso que los descubrimientos de la ciencia se usaran en beneficio de la gente humilde, deciden juntar en un club informal a varios académicos para explorar como sus experticias individuales podían ser útil a la sociedad.

A este club, cuya asistencia estaba limitada a veinte personas, asisten académicos como los biólogos J.B.S. Haldane, Joseph Needham, Lancelot Hogben, Julian Huxley, y los economistas Hugh Gaitskell y Roy Harrod, entre otros.

Los miembros bautizan el club con el nombre de Club Tots and Quots. Este nombre fue tomado de una cita de Haldane, quien, debido a  la multitud de opiniones en las discusiones, siempre mencionaba la frase latina ‘quot homines, tot sententiae’ (hay tantas opiniones como existen hombres). Los académicos se reunían infrecuentemente en los restaurantes del Soho londinense escogidos por Zuckerman. Luego de reunirse por varios años, con buenas comidas y buenos vinos, los académicos dejaron de hacerlo y el club dejó de funcionar.

Ahora, han pasado casi diez años desde la primera reunión del club, estamos en 1939, y en Europa soplan los vientos de guerra, Bernal, angustiado, escribe:

Los que conducen la guerra no tienen un verdadero entendimiento del potencial que ofrece la aplicación del método científico en los nuevos problemas operacionales que se nos van a presentar y no reconocen que existen en los científicos experimentales recursos sin explotar.

Entonces, Bernal se recuerda del viejo Club Tots & Quots  y decide convocar de nuevo a sus miembros. Aunque, desde 1935, el gobierno británico usaba a los científicos en el comité Tizard y en las dependencias de investigación dependientes del comité (este comité, por ejemplo, fue el que eligió al RADAR entre las varias alternativas existentes como la mejor opción a investigar y desarrollar para la defensa aérea de Inglaterra y formalmente era llamado  Committee for the Scientific Study of Air Defence, y estaba presidido por el químico Sir Henry Tizard),  sin embargo, la participación de los científicos en temas de defensa nacional era para ese entonces bastante reducida.

John Bernal, activado, convoca a Tots & Quots, y se realizan varios encuentros. Posteriormente, deciden invitar a muchos otros científicos, y a personalidades no científicas de prestigio que pudieran tener mayor influencia en el gobierno (personas como el historiador del arte, Kenneth Clark , y  Allen Lane, el editor de los libros Penguin). Allen Lane, al escuchar las diferentes ponencias de los científicos sobre como cada uno con su conocimiento podía ayudar al esfuerzo de la guerra, decide que se debe publicar un libro con las ideas discutidas, y, entonces, se pautan dos semanas para escribir y corregir los textos, y dos semanas para el proceso de impresión. Y, así, en sólo un mes, salió publicado un libro con 25 ensayos anónimos bajo el título Science in War, 1940. Y no se les escape el detalle del anonimato, ya que los científicos no buscaban protagonismos personales, hablaban con la voz del gremio de los científicos y no con voces individuales.

Como resultado de este libro, y de los esfuerzos proactivos de Bernal y Zuckerman, los científicos fueron invitados por el Ministerio de la Defensa a participar en la operaciones militares. En 1941, el físico y premio Nobel, Patrick Blackett escribía:

El objetivo de tener a científicos en contacto cercano con las operaciones es permitirle al personal operativo tener asesoría científica en asuntos no manejados por los servicios técnicos militares…el personal operativo provee los datos de las operaciones a los científicos quienes aplican los métodos de análisis científicos a los datos [señales, reportes de combate, mapas, tablas, información meteorológica etc.] y así pueden proveer consejos útiles.

Durante la SGM, cerca de 200 científicos trabajaron en operaciones militares entre ellos científicos de renombre como Freeman Dyson y Jacob Bronowski. El propio Bernal se convirtió en un experto en técnicas en desactivación de bombas no explotadas y se le podía ver correr por todo Londres buscando métodos seguros para desactivar bombas y midiendo los daños estructurales que las bombas causaban en los edificios y refugios para entender como proteger mejor a la población.

Los aportes de los científicos fueron significativos. Por ejemplo, antes de la participación de científicos, derribar un misil enemigo con disparos de baterías requería en promedio veinte mil tiros, luego de la aplicación del método científico a los datos se redujo el número de tiros a cuatro mil. Una sugerencia de cambio de color de los aviones de negro a blanco (negro porque se usaban de noche en bombardeo nocturno, pero los aviones también se usaban de día en ataques a submarinos cuando el tiempo estaba nublado), luego del análisis de los datos y de realizar varios experimentos con el color de los aviones, se determinó que los aviones pintados en blanco podían acercarse un 20% más cerca a los submarinos antes de ser detectados aumentando así en un 30 por ciento los hundimientos de los submarinos enemigos.

La participación de los científicos en operaciones dio origen a la disciplina, Investigación de Operaciones, la cual hoy día se define como una rama de las matemáticas aplicadas consistente en el uso de modelos matemáticos, estadística y algoritmos con objeto optimizar el funcionamiento de los sistemas permitiendo el análisis de la toma de decisiones teniendo en cuenta la escasez de recursos, para determinar cómo se puede optimizar un objetivo definido, como la maximización de los beneficios o la minimización de costos.

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Venezuela: Ciencia interdisciplinaria y emprendimiento

La actitud pasiva de muchos científicos venezolanos ante los ataques del gobierno a la ciencia y a las universidades y la poca divulgación hacia la sociedad que ellos hacen de sus investigaciones, pienso, no le hace ningún bien a la ciencia venezolana.

Nuestros científicos más bien deberían imitar la actitud emprendedora, y proactiva de un John D. Bernal, deberían asumir un rol más activo en la defensa y la comunicación de la ciencia y acercarse mucho más a la sociedad y al ciudadano común. Como decía MEE en Twitter, existe “el imperativo organizacional y estratégico de la comunicación que tienen los científicos.”

Ser proactivo y emprendedor es un tema de vida o muerte. ¿Será que estoy errado y mi sentido de la urgencia es una ficción? Ya que la universidad (en particular, la UCV–mi alma mater), atacada por un Estado que no entiende ni de meritocracia, ni de éxito, ni de  innovación, está en grave crisis, y dado que escasean los recursos económicos para la investigación, durante mi presentación invité a la audiencia de físicos y científicos de la Facultad de Ciencias a que no esperaran por los recursos del gobierno para hacer investigación, sino que fueran emprendedores y se abocaran a buscar sinergias (y problemas que resolver) con las industrias venezolanas para aportar nuevas soluciones tecnológicas y que, además, no se conformaran sólo con Venezuela sino que tuvieran una visión más internacional y exploraran también sinergias y posibilidades con otros países y regiones, y que desarrollaran y/o se insertaran en consorcios de investigación nacionales y/o internacionales.

Son dos luchas paralelas con una implicación ética: (a) defender y luchar para que el Estado financie la ciencia como debe ser la responsabilidad de un Estado responsable pero, mientras el Estado no lo haga, (b) hay que buscar recursos de otras fuentes para poder mantener una actividad científica alta, y reducir la emigración de nuestros científicos, y (c) ante los altos niveles de pobreza e inequidad en el país (que deben ser reducidos), y la necesidad de encontrar caminos para un desarrollo sustentable, pienso yo, que es ético, vital e imperativo practicar una ciencia interdisciplinaria y aplicada en estos tiempos contingentes de nuestra propia guerra, que si bien no es de tiros – aunque a veces, con el auge de la delincuencia pareciera que también lo es–, igualmente compromete nuestra vialidad como país de progreso y buen vivir.

Basados en estas tesis que suscribo, durante mi charla hice la sugerencia de que el talento, la creatividad de los físicos y los equipos de laboratorio existentes se podrían aplicar en áreas interdisciplinarias y aplicadas como: la energía solar, física de los suelos y del medio ambiente,  biomimética, biomedicina, instrumentación y sensores, aplicaciones de la sociofísica al estudio de la dinámica de la interacción de los factores de la pobreza (factores ya estudiados por grupos como el Proyecto Pobreza de la UCAB),  desarrollo de tecnologías simples (basadas en la física) y de bajo costo para  satisfacer las necesidades o resolver problemas de las mayorías, física farmacológica  y aplicaciones de la física de la material blanda (soft matter physics) a los alimentos para mejorar sabores y crear nuevas texturas. Explique que tanto la industria de alimentos como la farmacéutica han sabido sobrevivir en el corrosivo clima económico-político venezolano de los últimos años y que podrían estar dispuestas a explorar en conjunto con la Escuela de Física de la Facultad de Ciencias (UCV) posibles sinergias e intereses comunes.

A mi modo de ver, el caso de la aplicación de la física a los alimentos es emblemático. La aplicación de la física a los alimentos más conocida es en la irradiación de los alimentos con rayos gamma, usando Cobalto-60, (en Venezuela, las irradiaciones para la esterilización las hace la planta Pegamma en el IVIC).

Pero las oportunidades de aplicación de la física en los alimentos son mucho más interesantes que el solo matar bichos. La ciencia de los alimentos busca hacer que los productos sean sabrosos, saludables y que se conserven en buen estado durante su almacenamiento y, comercialmente, las empresas de consumo masivo están buscando nuevas texturas e innovaciones con que sorprender a los consumidores.

Ahora bien, la manipulación de la estructura de los alimentos para crear nuevas texturas recién comienza a ser entendida.  Para los físicos, los alimentos son sustancias, sólidos suaves, o líquidos complejos, con propiedades coloidales y reológicas que entran bajo una disciplina de la física que se llama “soft matter physics” (física de la materia blanda) un área interdisciplinaria donde la química, la biología, la física y la tecnología se encuentran.

Lo interesante de acercarse a los problemas de forma interdisciplinaria es que cada disciplina aporta sus herramientas teóricas y experimentales y entrega una visión del problema desde su ciencia, varias disciplinas trabajando juntas (por ejemplo, en este caso, la ciencia de los alimentos con sus conocimiento de la bioquímica de los alimentos y la física) iluminan un tema desde diferentes ángulos.

Por ejemplo, la física de la materia blanda considera que las funcionalidades de la estructura de los alimentos a escala de micrómetros viene determinada más por la forma e interacción de los elementos estructurales a esa escala (mesoscópica) y mucho menos por los detalles de la estructura química a nivel molecular. Aunque, claro está, es la bioquímica la que determina el valor nutricional y el  sabor de los alimentos. Pero, la física da un entendimiento de los alimentos diferente, y aporta una visión distinta. La física y la ciencia de los alimentos trabajando juntas produce resultados interesantes. Y, ¿si Nestlé está interesada en la física para proteger los sabores de los alimentos no lo estaría Empresas Polar, o Cavidea?

Por otra parte, tenemos los silos que son lugares donde se almacenan los granos, éstos son estructuras interesantes en cuya  operación se presentan a veces problemas de hipo (el flujo granular se detiene para luego arrancar bruscamente–enlaces en inglés, http://bit.ly/l0dMml; enlace a contenido especializado http://bit.ly/kGjRfZ) y de colapso o explosión (en inglés,  http://bit.ly/iBueUt ) temas todos que pueden ser estudiados mediante la Física de Medios Granulares una subdisciplina de soft matter physics. El interés de los físicos por el estudio de las texturas de los alimentos va en aumento, una muestra de ello es el simposium pautado en Holanda para el 2012 (“Soft Matter Approaches to Food Structuring”).

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La Universidad Innovadora

Los tiempos cambian, vivimos en una sociedad del conocimiento y las universidades ya no sólo son centros de educación sino de innovación. Si la promoción de la ciencia y la organización de la actividad científica era a mediados del siglo XX venezolano una necesidad, hoy en día, la necesidad es la innovación, para crear una economía sustentable independiente del petróleo y reducir los niveles de pobreza e inequidad en el país, la innovación en Venezuela solo puede salir de los centros de investigación del país, y ya sabemos que la mayoría de estos centros están en las universidades autónomas.

Observen el siguiente ejemplo de los Estados Unidos de América, en el año 2009, 150 universidades produjeron 4,500 patentes, crearon 555 nuevas empresas, y los  licenciamientos y/o ventas de patentes le dejaron a las universidades ingresos por US$ 1,8 millardos. El portal de la ASOVAC nos informa que en cinco años no se han registrado patentes en Venezuela. He aquí nuestro dilema.

Richard C Atkinson, quien fue el presidente del sistema de Universidades de California (UC), junto con Patricia Pelfrey, escribió en la revista Issues: In science and technology un artículo sobre ciencia y la universidad emprendedora (Science and the entreprenurial university) en donde, después de un análisis histórico sobre la innovación en los Estados Unidos, presenta el modelo de la universidad innovadora creada por el sistema UC en la forma de los California Institutes for Science and Innovation.

La inspiración para estos institutos son los famosos y desaparecidos Laboratorios Bell de la AT&T, en donde, en 1947, se descubrió el transistor el cual creó la gran revolución electrónica que nos ha traído a este siglo del conocimiento y la innovación. Para constituirse, cada instituto debe tener asociado al menos dos campus del sistema de Universidades de California. Hasta ahora son cuatro los institutos formados (ver Nota 2).

Aquí, solo voy a explicar someramente el funcionamiento de uno de ellos (CALIT2 ). Este instituto está diseñado con espacios abiertos, hay muy pocas oficinas cerradas, tiene asociados a casi 200 empresas participantes, y tiene un portafolio de 30 proyectos multidisciplinarios de varios alcances corto (1 a 2 año), mediano (3 a 5 años) y largo (5 a 10 años). En el instituto trabajan profesores con sus estudiantes de pregrado y posgrado, en conjunto con investigadores e ingenieros de las empresas. Cuando se termina un proyecto, los profesores se van del instituto y regresan a sus escuelas o departamentos, y los empleados de las empresas regresan a sus organizaciones. En caso de que se cree alguna innovación, las reglas del instituto dictaminan cómo se comparten los beneficios de la patente, el instituto tiene asociados a inversionistas de capital de riesgo y en el instituto también funciona una incubadora de empresas. Un círculo virtuoso, todo en uno.

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Valle Técnico BioMédico (BioMedTec) de Caracas

Pienso que los venezolanos tenemos la oportunidad de crear un Valle Técnico BioMédico (BioMedTec) de Caracas. Es decir, un cluster (agregado) de empresas tecnológicas biomédicas que usen mucha física y que constituyan nuestro Silicon Valley caraqueño. No es una utopía. Si uno observa lo que hoy tenemos se pueden apreciar las posibilidades futuras.

Veamos. En la UCV está el Instituto Nacional de Bioingeniería (INABIO  y su empresa Corpórea), en el IVIC está Quimbiotec, y un grupo en Biofísica, en Empresas Polar está el centro de Investigación y Desarrollo en biotecnología, dentro de la UCV, en la Facultad de Ciencias, está el grupo y posgrado en Física Médica, en Facultad de Medicina está SOS Telemedicina , el Instituto de Biomedicina, y el Instituto Nacional de Higiene, en la USB hay un grupo en Bioingeniería y Biofísica aplicada , en la ciudad, está el grupo Gurve de radioterapia y medicina nuclear. También, hay grupos de bioingeniería en la UNET, ULA, y Universidad de Carabobo, y Rafael Rangel Aldao (@rrangelaldao) anda por allí con muchas ideas e iniciativas. Se puede ver que las semillas de un Valle Técnico BioMédico de Caracas están allí.

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Epílogo

Nosotros, en Venezuela, también tenemos un sistema exitoso pero que produce músicos y muy buenos, como por ejemplo, Edicson Ruiz, (el contrabajista de la Filarmónica de Berlín), y pienso yo que si apoyamos la música tendremos músicos, si apoyamos la ciencia, tendremos científicos, y si creamos vínculos entre ciencia, tecnología, mercado y aparato productivo nacional tendremos innovación y más desarrollo.

Pero, y ¿quién es nuestro equivalente al maestro Abreu para la ciencia y la innovación? ¿Quién teje los hilos finos de las instituciones, leyes, inversionistas, y cambio de actitud mental de profesores, y rectores?,  ¿Quién trae la tijera y corta el sistema impermeable que hace que nuestras facultades no se hablen entre ellas?, ¿Quiénes hacen que el sistema universitario sea permeable a la ideas, y la cooperación interdisciplinaria para que estás fluyan y quienes hacen que los ingenieros hablen con los biólogos, físicos, médicos y matemáticos, y viceversa?, ¿Quiénes hacen que las industrias escuchen a los científicos?, ¿Quiénes hacen entender a los científicos que deben relacionarse con las industrias?, ¿Quiénes cultivan en nuestros estudiantes un espíritu emprendedor y empresarial?, ¿Quiénes?

Issac J. Pardo, ese gran médico y escritor venezolano, en uno de sus libros, Esa palabra no se dice, que no es más que el texto, con anotaciones, de su comparecencia ante un tribunal de la República de Venezuela, para declarar sobre si un cuento de Salvador Garmendia, publicado en el Papel Literario de El Nacional, era o no obsceno, escribió que el pensaba que la traducción en español de “to be or not to be, that is the question”, tenía la primera parte fácil, ser o no ser, pero la segunda parte era difícil, ya que las traducciones: “he aquí el dilema”, “esa es la pregunta”, “este es el asunto”, “esa es la cosa”, eran todas traducciones muy sosas y no se ajustaban al drama del tenso momento shakesperiano, y que el proponía una solución vernácula de la cual me pienso apropiar yo para terminar esta larga nota.

¡Hacer FE o no hacer FE, esa es la vaina!

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NOTA 1: El capitalismo natural sostiene que además del capital humano, financiero, manufacturado existe un capital natural que son los sistemas vivos, y los servicios de los ecosistemas (que los sistemas contables de las empresas no consideran en la evaluación financiera de proyectos): por ejemplo, los servicios de los hospedajes de la biodiversidad, filtrado de aguas, producción de oxígeno etc. y propone cuatro estrategias que son el incremento supremo de la productividad de los recursos, la biomímesis o biomimética: es decir, rediseñar la producción sobre líneas biológicas, con circuitos cerrados, sin desperdicios y sin toxicidad, pasar a una economía de servicios (Ej.no compro una nevera sino un servicio de refrigeración, o sea, la empresa que presta el servicio es la dueña de la nevera y al final del ciclo de uso, se la llevan para reciclarla), e invertir en el capital natural.

NOTA 2: Los institutos son:

CALIT2 es un acrónimo para The California Institute for Telecommunications and Information Technology: UC San Diego es el campus líder, en asociación con UC Irvine.

The California Institute for Quantitative Biosciences (QB3): UC San Francisco es el campus líder, en asociación con UC Berkeley and UC Santa Cruz.

The California Nanosystems Institute  (CNSI): UCLA es el campus líder, en asociación con UC Santa Barbara.

The Center for Information Technology Research in the Interest of Society (CITRIS): UC Berkeley campus líder, en asociación con UC Davis, UC Merced, and UC Santa Cruz.”

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SOBRE EL AUTOR: José G. Álvarez Cornett ( @Chegoyo en Twitter )

Miembro de COENER, del grupo “Physics and Mathematics for Biomedical Consortium“, y de la American Physical Society (APS). Representante de los Egresados ante el Consejo de Escuela de Física, Facultad de Ciencias, UCV.

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